¡Acabó la pesadilla manuda!/¡Liga golea, 3-1, a la S, y llega a la ansiada copa 31!/¡Locura y éxtasis en el Morera Soto tras 12 años de larga y dura sequía!

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Edgar Fonseca, editor/Foto LDA CR

¡Locura y éxtasis rojinegro!

¡Acabó una larga y dura sequía!

Alajuelense acabó esta noche una larga y dura sequía de 12 años sin títulos, salvo el fugaz Apertura 2020, tras golear, 3-1, a su archirrival la S y así alcanzar la ansiada copa 31 en torneos nacionales.

El pitazo final, tras 8 minutos adicionales, en un juego de alta tensión, desató una estampida de aficionados sobre la gramilla del Morera Soto como no se veía desde 2013 cuando, de la mano de Oscar Ramírez, los erizos sellaron un histórico pentacampeonato.

Desde entonces la Liga se estancó en una racha de alcanzar y perder finales de manera inexplicable y dolorosa para profunda decepción de su afición.

Han sido 12 largos años no solo de decepción, sino de humillación y frustración, en un cuadro acostumbrado a la cúspide.

Esta noche de la mano de Ramírez, veterano mundialista, quien asumió las riendas súbitamente el Miércoles Santo (16 de abril) tras la salida de Alexandre Guimaraes, la Liga coronó lo que parecía un sueño inalcanzable.

Llegó la 31 tras un juego nada fácil que aunque comenzó ganando al 26´, tras certero cabezazo de la joya azteca Ronaldo Cisneros, se vio igualado por los morados por intermedio de Kenay Myrie, de súper chilena, en el 45+8 adicional del primer tiempo.

Baldazo de agua fría y de máxima tensión para el resto del cotejo.

Alajuelense volvió a la vida al 74´, tras un misil de Bran que rebotó Esteban Alvarado y Fernando Piñar lo fulminó.

La sentencia llegó al 84´ de los pies de Anthony Pikachu Hernández.

Su disparo, imposible al palo derecho de Alvarado, se hundió como una daga que puso en agonía a los morados.

Entonces Alajuelense sacó su espuela, perdió tiempo y encontró oro en abruptas faltas de los visitantes que culminaron con la expulsión de Taylor por juego brusco.

El 3-1 era una pesada lápida en el agrietado buque saprisista.

Pitazo final, locura y éxtasis rojinegro tras una larga y dura sequía que debe dejar infinidad de lecciones en las tiendas manudas pese a la euforia de amanecer y volver a ser Amo y León del fútbol local y del centroamericano –como dice uno de sus esloganes– con su histórico tricampeonato Concacaf.

Ha sido una ruta de pesadilla que algún día debía de acabar y que de la mano, la espuela y la sapiencia de Macho Ramírez acabó esta noche.

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