Segundo obispo sale en defensa de la democracia y de las instituciones en próximas elecciones/Monseñor José Manuel Garita de Ciudad Quesada censura discursos de odio, desinformación y desconfianza

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Edgar Fonseca, editor/Foto Diócesis Ciudad Quesada

Monseñor José Manuel Garita, obispo de la diócesis de Ciudad Quesada, salió en defensa de la democracia y de las instituciones en las próximas elecciones. Y censuró discursos de odio, desinformación y desconfianza permanente en las instituciones.

“Las elecciones también nos obligan a decidir qué tipo de convivencia democrática defendemos. Un país que dialoga, que escucha y que respeta la diferencia, o uno que se fractura entre discursos de odio, desinformación y desconfianza permanente en las instituciones”, fustigó en prelado en un mensaje difundido en redes.

“Costa Rica necesita mantener la institucionalidad como garantía de equilibrio y justicia, y evitar que el desencanto erosione los pilares que han sostenido la vida democrática por décadas. Cuidar las instituciones no significa negar sus errores, sino exigir mejoras”, advirtió el prelado sancarleño, segundo en salir con referencias alusivas a los comicios del 1.º de febrero.

El obispo de la diócesis de Tilarán-Liberia, monseñor Manuel Eugenio Salazar, lanzó un vehemente llamado a un voto informado en las próximas elecciones y el rechazo a dictaduras.

Su llamado lo hizo en un artículo titulado: ¡Los cristianos también votan! divulgado en el sitio Revista Iglesia Viva del Laico Católico de dicha diócesis el pasado 30 de diciembre.

“La democracia se defiende con la participación y el voto”, destacó.

Fricción con la iglesia

La manifestaciones de ambos obispos trascienden un mes después que el presidente Rodrigo Chaves atacó al arzobispo de San José, monseñor José Rafael Quirós, el pasado 26 de noviembre, por el rechazo de la iglesia a la subasta de emisoras que pretendía Casa Presidencial y que fue paralizada por la Sala IV.

“Gracias, monseñor Quirós por los editoriales que me tira todos los días. Mis respetos a todos los católicos, pero en todas partes hay gente como monseñor Quirós”, dijo Chaves en la conferencia semanal de prensa.

Monseñor Quirós respondió al mandatario: “La Iglesia no entra en la lógica de las descalificaciones personales. Nuestra misión pastoral exige respeto, prudencia y serenidad. Seguiremos manifestando nuestras preocupaciones con transparencia y sentido de servicio”.

“En asuntos de interés nacional —como el proceso de otorgamiento de frecuencias de radio y televisión— continuaremos señalando, con respeto y firmeza, aquello que consideramos importante para la pluralidad, la libertad de expresión y el bien común. Lo haremos siempre desde nuestra vocación de acompañar al pueblo costarricense”, ratificó Quirós.

Defendió la paz social, el respeto institucional y la construcción de una convivencia democrática en la que todas las voces puedan ser escuchadas.

Adjunto mensaje de monseñor José Manuel Garita, obispo de Ciudad Quesada

¿Qué queremos como país?

Costa Rica entra en un año decisivo. No solo porque se aproximan elecciones, sino porque el país arrastra tensiones acumuladas que no admiten más rezagos. Votar no es un trámite más; se trata de una definición sobre el rumbo que queremos seguir como sociedad.

Las campañas, inevitablemente, traen promesas, grandes discursos y confrontaciones. Pero más allá del ruido político, la verdadera pregunta debería planteársela cada ciudadano: ¿qué modelo de país estamos dispuestos a sostener con nuestro voto y con nuestras acciones?

El país necesita que la educación sea una prioridad real y no un eslogan de campaña. Invertir en escuelas, colegios y universidades debe ser entendido como una apuesta estratégica por el desarrollo humano y no como un gasto prescindible cuando el presupuesto no alcanza.

Queremos un país donde el trabajo digno sea una posibilidad concreta y no una excepción. Donde el empleo formal, la seguridad social y la protección de los derechos laborales no se presenten como obstáculos para el crecimiento, sino como su base más sólida. Así se pretendió en los años 40’.

Las elecciones también nos obligan a decidir qué tipo de convivencia democrática defendemos. Un país que dialoga, que escucha y que respeta la diferencia, o uno que se fractura entre discursos de odio, desinformación y desconfianza permanente en las instituciones.

Costa Rica necesita mantener la institucionalidad como garantía de equilibrio y justicia, y evitar que el desencanto erosione los pilares que han sostenido la vida democrática por décadas. Cuidar las instituciones no significa negar sus errores, sino exigir mejoras.

La seguridad, la salud, el ambiente y la atención a las poblaciones más vulnerables no pueden reducirse a consignas electorales. Son decisiones éticas que revelan qué tan comprometidos estamos con el bien común y con la dignidad de cada persona.

Este año electoral exige una ciudadanía activa, informada y crítica. No basta con indignarse en redes sociales ni repetir consignas ajenas. Se requiere leer, contrastar, preguntar y exigir claridad a quienes aspiran a gobernar.

Elegir es también asumir consecuencias. Cada voto expresa valores, prioridades y límites. Por eso, más que preguntarnos quién ganará las elecciones, deberíamos preguntarnos qué país estaremos avalando con nuestras decisiones.

Costa Rica enfrenta un momento clave. El futuro no se construye solo desde las urnas, pero las urnas siguen siendo un punto de partida decisivo. Que este año de elecciones nos encuentre conscientes, responsables y dispuestos a elegir el país que queremos, no solo para el presente, sino para las futuras generaciones.

Especial You Tube

Fuente: Diócesis de Ciudad Quesada

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