PuroPeriodismo/Mundo Deportivo, Barcelona
Cada vez que el Barcelona marcaba, el Madrid se las ingeniaba para empatar. Y cada vez el conjunto de Hansi Flick volvía a imponer su fútbol, superior, el Madrid daba la cara. El conjunto blanco se mantuvo con opciones hasta el pitido final de la Supercopa, aunque no le bastó. Los dos golazos de Raphinha y el de Lewandowskidejaron en insuficientes los de Vinicius y Gonzalo. El Barcelona fue mejor, propuso y acabó sometiendo a un Madrid más ‘mourinhizado’ que nunca, con el alumno más aventajado del portugués al mando. No respitó hasta el final, pero reinó en Jeddah y ganó por un 3-2 corto, superando incluso un intento de atraco final: tres minutos más de añadido y Asencio y Carreras, al que se le perdonó varias veces la amarilla al más puro estilo Mourinho, jugando gratis el tramo final de la final ante un Barça con diez.
Obligado por la necesidad de ganar, Xabi Alonso planteó un partido rácano, que contemplaba la resistencia para poner a Mbappé en los minutos finales. Al más puro estilo Mourinho. En la final de la Supercopa hubo varios partidos en uno: el que dominó ampliamente el Barcelona pero sin gol, el de la locura con la que el Madrid resucitó y unos últimos minutos llenos de drama, en los que impusieron su jerarquía Pedri y De Jong. El holandés fue expulsado por un planchazo sobre Mbappé. Arbitraje, sin duda, aplaudido por la Caverna en bloque. Munuera dejó en amarilla una coz violenta por detrás de Asencio a Pedri, pero no dudó en castigar la de Frenkie.
Raphinha decide un gran Clásico
El brasileño abre y cierra el triunfo de un Barça que acaba con diez tras expulsión de De Jong. Vinicius rescata en el peor momento a un Madrid esforzado que compite hasta el final, reseña Marca
La diferencia es Raphinha. Estuvo en el pleno de victorias del pasado año, no estuvo en el Bernabéu (bien que le extrañó su equipo) y volvió a decidir un Clásico más. Hizo un golazo y persistió hasta firmar el del triunfo ante un Madrid que compitió con fiereza, recordando aquel de Mestalla que Xabi Alonso protagonizó de corto. El equipo blanco se cerró de inicio para buscar la contra, encontró de nuevo a Vinicius como elemento desequilibrante y se colocó a la altura del Barça, que supo sufrir después de dominar la final con claridad en el primer acto. Apareció poco Lamine, aunque con brillo, y al final intervino Joan García para contener las últimas llegadas blancas, ya en superioridad por expulsión de De Jong. Xabi Alonso gana tiempo mientras resuelve los problemas que le trajeron hasta la situación actual. Sin Mbappé, mermadísimo, su equipo ofreció trabajo para compensar la falta de juego.
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