Independencia o sujeción a Chaves desafían a presidenta electa/O actúa con autonomía o se convierte en “correa de transmisión” de los deseos y prioridades del actual mandatario, advierten observadores

74

Edgar Fonseca, editor/Foto Zoom PuroPeriodismo

La presidenta electa Laura Fernández tiene por delante el desafío de demostrar independencia y autonomía en su decisiones o sujetarse a los deseos y prioridades del presidente Rodrigo Chaves, advierten analistas.

Depende de su voluntad si actúa con autonomía o se convierte en “correa de transmisión” de la voluntad del actual mandatario, coincidieron el periodista y diplomático, Eduardo Ulibarri, exdirector de La Nación, exembajador ante Naciones Unidas, y el economista José Luis Arce, Director de Análisis y Estrategia de la firma FCS Capital.

Fue una “mala señal” que aceptara ser ministra de la Presidencia en el periodo de transición al 8 de mayo, censuró Ulibarri.

De su comportamiento también dependerá el rumbo y la cohesión de la fracción legislativa oficialista PPSO, con 31 diputados, mayoría absoluta pero no calificada para reformas constitucionales.

La futura gobernante, también, tiene enfrente guiar su gestión por la ruta del diálogo y el consenso o apostar a una mayor polarización a la experimentada en los últimos cuatro años.

Ambos analistas compartieron sus impresiones sobre los recientes resultados electorales en una conversación con este editor vía Zoom Facebook Live el martes 10 de febrero.

Presidencia de Laura Fernández puede pasar a la historia cómo

Eduardo Ulibarri-“Me atreverí­a a decir que hay como tres posibles cómos. Puede ser como una gestora eficaz de los asuntos públicos, capaz de concertar acuerdos en lo que aquello que requiera acuerdos, de convencer en aquello que no requiere acuerdos, pero que sí­ necesitan un apoyo de la población para que tengan legitimidad y avanzar en una serie de desafí­os que tiene el paí­s con una visión estratégica porque algo que a veces no se dice, porque obviamente los temas inmediatos nos agobian, es que estamos en un mundo en una transformación enorme que tiene que ver con temas tecnológicos, que tiene que ver precisamente con algo que José Luis mencionó, con los desafí­os del cambio climático, con las migraciones, con el reposicionamiento de lo que ha sido el sistema internacional hasta ahora, que no solo tiene implicaciones comerciales, que han sido las más inmediatas para nosotros, pero que tiene implicaciones de otras í­ndoles incluyendo culturales; por supuesto, polí­ticas, cientí­ficas , de inversiones, etcétera. Creo puede pasar como una muy buena gestora. Podrí­a pasar también, y esto lo veo un poco más difí­cil por las caracterí­sticas del paí­s y porque eso pasarí­a también por un partido suficientemente cohesionado y con una visión muy sólida, podrí­a pasar como una transformadora para bien del aparato del Estado. Ya no solo como una buena gestora de lo que hay y que se puede mejorar sino de la transformación de lo que hay en bien de un paí­s mucho más dinámico y de una capacidad precisamente de que esa gestión pública sea más eficaz, en ámbitos, por ejemplo, como la contratación de obra pública, el mercado eléctrico, la misma distribución de tareas en los ministerios, etcétera, todo eso dentro del marco democrático. Eso serí­a como una segunda una opción, una transformadora dentro del marco de la democracia en función de nuevas y mejores estructuras para la gestión gubernamental. Y la otra opción, que yo dirí­a que es la tercera, es convertirse en una continuadora del entorno de conflicto, de confrontación, de reparto de culpas y centrarse en tratar de concentrar poder en aras de consolidar un movimiento polí­tico que, paradójicamente, creo que para consolidarse requiere dar resultados y que centrarse solo en esa agenda de control y de centralización del poder y  hegemónica, si se quiere desde el punto de vista político, va a ser contraproducente incluso para esos propios objetivos y en banda va a sufrir nuestro sistema democrático que es aquel que sostiene el funcionamiento del paí­s, sostiene los derechos de las personas, sostiene su acceso a servicios públicos y, sin ese sistema democrático suficientemente eficaz, creo que el paí­s va a entrar en este mundo de tan grandes transformaciones en que tenemos que vernos no solo hacia adentro sino hacia afuera qué están haciendo otros paí­ses y con qué rapidez están avanzando. Ahí­ hay un tema que que tenemos que ver con mucho cuidado y si el gobierno optara por centrarse en lo que es construir un proyecto polí­tico hegemónico, que incluso se refleje en un control de las instituciones, todos vamos a perder”.

¿Qué margen de maniobra tiene la presidenta electa?

Eduardo Ulibarri-“La respuesta a eso depende de dos factores, el primero es la propia presidenta electa, o sea cuando una persona es presidenta pues tiene el poder máximo en el Poder Ejecutivo y por ende puede tomar decisiones sin atender de dónde viene, quién fue o es su padrino polí­tico y de eso hay múltiples casos, uno en Ecuador, por ejemplo, el vicepresidente de Rafael Correa, Lení­n (Moreno) pues hizo prácticamente borrón y cuenta nueva y, tal vez, el caso más extremo es el de Delcy Rodrí­guez con Nicolás Maduro,  ¿verdad?, que todo indica no solo que ella ha roto con él sino que se lo entregó prácticamente a Estados Unidos dando una serie de informaciones en relación de dónde podrí­a estar. El escenario aquí­ es totalmente diferente. Pero menciono esto porque, en primer lugar, va a depender de la voluntad de la presidenta. Por supuesto, que el hecho de que ella aceptara o pidiera, como dijo recientemente en una entrevista en canal 7, convertirse de nuevo en ministra de la Presidencia para mí­ es una mala señal en cuanto a su disposición de ejercer autónomamente el cargo para el cual ha sido elegida por el electorado costarricense y, también, la otra parte va a depender mucho, más que todo, de a quién respondan los diputados oficialistas en la Asamblea Legislativa. Ahí­ hay diputados que van a tener a partir del primero de mayo sus curules, precisamente por decisión del presidente Rodrigo Chaves. Si dado el caso, que todaví­a no sabemos, si va a ser que doña Laura Fernández decida ejercer un criterio más independiente o un criterio independiente, y no actuar como una especie de correa de transmisión de los deseos y de las prioridades de don Rodrigo Chaves, habrá que ver si estos diputados siguen la misma dirección y si no la siguen pues indudablemente la Presidenta tiene una serie de recursos para alinearlos. Ahí la respuesta es sobre todo de cuál sea la voluntad de ella pero, indudablemente, no puede desconocer el entorno de poder que la rodea en este momento dentro del gobierno pero eso va a ser hasta el 8 de mayo y que la va a rodear, indudablemente, eso sí,­ en la Asamblea Legislativa a partir del 8 de mayo también aunque los diputados toman posesión el primero”.

El costo político para la presidenta si se independiza de Chaves…

José Luis Arce-“Está en el talante de la presidenta la decisión de tratar de buscar esos espacios de independencia y de separación en relación con la gestión del presidente Chaves. Sin embargo, hay que ser realista y ese proceso no solo tiene costos polí­ticos para ella, podrí­a tener costos polí­ticos para ella porque una buena parte de la fracción probablemente le responde directamente al presidente Chaves y, en alguna medida, no hay que desconocer que el movimiento oficialista está construido sobre una base de liderazgo muy caudillista, muy centrado en la verticalidad y el control del presidente Chaves sobre virtualmente todo lo que está ocurriendo en el Ejecutivo y en sus actores cercanos. Incluso, durante la campaña, si observamos la campaña electoral, la figura de la candidata fue paradójicamente o, curiosamente, muy puesta en segundo plano. Lo más importante en la campaña era la idea de mantener la continuidad de fortalecer y de incluso replicar los mensajes y la narrativa oficialista que es la del presidente Chaves. La expectativa de esa impronta propia, ese estilo propio de la presidenta Fernández pues aunque serí­a ideal y serí­a natural en alguna medida en esa investidura de poder, lo veo polí­ticamente un poco más complejo. La gran pregunta que está relacionada con esto es ¿qué puede implicar mantener esa presencia de Chaves en el futuro gobierno, en la narrativa del futuro gobierno y en los objetivos más transformacionales o más profundos de la futura administración? Porque mantener, por ejemplo, la impronta de Chaves en el futuro gobierno necesariamente estarí­a asociada a polarización, no necesariamente a búsqueda de acuerdos y a mantenerse en alguna medida en conflicto con otros actores, conflictos muchas veces falsos, inventados, manipulados, otros pueden ser que tengan algún algún asidero en la realidad pero que sirven básicamente para mantenerse en campaña sobre esa idea de unos contra otros, buenos contra malos, yo representando el caballero medieval, la representación del pueblo. Eso va a depender mucho de la presencia de esa narrativa del presidente en el próximo gobierno lo cual podrí­a incluirlo a él mismo y, sobre todo, el interés que tengan en las transformaciones que han mencionado. Transformaciones que pasan por acumular o por tener más poder desde el punto de vista representativo, para poder hacer las transformaciones en su visión del mundo, que es mucho más vertical, mucho menos democrática y horizontal de como funcionan los estados modernos. Pasa por la definición de la presidenta electa, pasa por el que tanto va a pesar esa narrativa y esa figura y el peso de Chaves en el gobierno y la preocupación y la incertidumbre va a surgir porque, si se opta por el camino de la mayor polarización y de buscar esas transformaciones que en este momento las urnas no les dieron los espacios polí­ticos para hacerlas, eso lo que va a llevar es a probar en el mejor de los casos paralización y en el peor probablemente mucha más efervescencia social, colectiva, retraso en la toma de decisiones de polí­ticas públicas fundamentales porque mientras algunos actores polí­ticos, están preocupados por quitarse pesos y contrapesos o por acumular poder o por manejar verticalmente el poder, tenemos los problemas del cambio climático, de la inclusión, de desarrollo económico que no están llegando a las personas, problemas en la educación, seguridad, salud. Esos problemas requieren más que polarización o acumulación de poder, conversación. Eso no lo tenemos. Al menos que uno pretenda esa verticalidad que es poco democrática y no común y no lo natural en esta sociedad”.

Especial PuroPeriodismo video adjunto