El juramento de la próxima presidenta…

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Edgar Fonseca, editor

¿ Juráis a Dios y Prometéis a la Patria, observar y defender la Constitución y las leyes de la República, y cumplir fielmente los deberes de vuestro destino ?-Sí, juro.-Si así lo hiciereis, Dios os ayude, y si no, El y la Patria os lo demanden.” Juramento constitucional del Presidente de la República, artículo 194 de la Constitución Política

La presidenta electa encara un dilema de vida y de civismo.

Cumplir con su juramento constitucional o con un compromiso político-partidista.

Escogida como candidata oficialista por el caudillo.

Ungida en un coto.

La llevaron por una campaña en la que contó con un inusitado respaldo electoral, el caudal de su padrino.

Un tercio de votantes la eligió.

Será presidenta de un país no sujeto de un amo.

En su juramento constitucional responderá ante Dios y ante la Patria. Ante nadie más.

He ahí el dilema de la próxima joven gobernante.

Debe escoger entre jurar y someterse al compromiso constitucional o quedar atada, sometida a la voluntad y al arbitrio de su mentor político.

Debe demostrar que no será una marioneta ni un títere como despectivamente se le ha tachado.

Que llega a cumplir con altura y dignidad su juramento constitucional.

A observar a plenitud el rol democrático que le otorgó las urnas.

Que no es sumisa.

Manipulable.

Ni rehén de nadie.

Que tiene independencia.

Que tiene carácter.

Que así gobernará.

Deje que el presidente saliente baje a la llanura.

Que comparezca ante los tribunales.

Que rinda cuentas.

Que no interfiera en su gestión.

Sí así lo hiciere pasará a la historia como mandataria no como una mera mandadera.

He ahí el dilema.

P.D.-Aceptar ser ministra de transición degrada, aunque lo maquillen, su nueva investidura y desnuda la fragilidad de su esperada autonomía.

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