País partido…

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Edgar Fonseca, editor

Las imágenes y escenas se me agolpan brutales en las retinas entre el dolor desgarrador de quien destroza mi corazón tras una frenética jornada como fiscal en las urnas, y vio su sueño fallido, … y el pachuquismo degenerado de quien se cree caudillo por siempre.

Entre ese día oscuro, gélido, casi premonitorio, con que fuimos a las urnas, los pasillos vacíos, solitarios de las primeras horas en colegios y escuelas y aquellos pasillos y aulas a reventar a partir de media mañana hasta el cierre de la jornada.

Con filas interminables de votantes.

Chocando unos con otros.

Apresurados todos por ejercer un derecho sagrado, que heos dado por descontado hasta hoy.

Fue una jornada partida.

Entre aquel clima hostil y ese fervor tan único de los ticos, con sus pitos, sus banderas, sus gritos y esperanzas divididas en las calles y en los hogares como lo reflejaron, al fin, las urnas.

Una jornada que, aunque vio un sorpresivo crecimiento opositor, finalmente quedó en la cuenta de la realidad con los datos impecables irrefutables, difundidos con rigor y precisión por el Tribunal Supremo de Elecciones, presa del perverso ataque oficialista.

Los resultados electorales en toda democracia se respetan.

No se ponen en duda.

No se cuestionan.

Una mayoría está conforme y avala el rumbo que impone el oficialismo.

Aunque sea un rumbo de odio, polarización, enfrentamiento y paralización como lo hemos vivido en estos cuatro años nefastos.

El país debe seguir su marcha.

Pero hoy la democracia tica amanece de duelo.

Amenazada como nunca antes por el avasallador ímpetu populista-autoritario que este gobierno y su continuismo desean perpetuar.

No importa la cara del payaso en Zapote.

Lo que importa son los objetivos de una siniestra estrategia de mediano y largo plazo para arrasar con una democracia imperfecta pero modelo, hasta hoy.

Cuentan con una mayoría sólida, cómoda, pero no absoluta.

Esos 26 diputados opositores electos tienen una cita con la historia: convertirse en guerreros implacables en defensa de esa democracia hoy de duelo.

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