Edgar Fonseca, editor/Foto Zoom PuroPeriodismo
“Las decisiones que tome ella incidirán políticamente sobre ella y no sobre la figura de Rodrigo Chaves y no dudo que una persona nacida como delfina del presidente Chaves no querrá pasar a la historia como una simple marioneta de un poder detrás del trono”.
El Dr. Luis Antonio Sobrado González, expresidente del Tribunal Supremo de Elecciones, ratifica sus aprensiones sobre la suerte del sistema institucional del país tras los recientes comicios presidenciales y legislativos con triunfo contundente del oficialismo el cual respeta por imperativo democrático.
Y advierte que tanto la oposición legislativa, en minoría, la Sala Constitucional, y el país, jugarán un papel crucial frente a eventuales excesos antidemocráticos del movimiento político encabezado por Chaves, que tendrá continuidad en la gestión de la mandataria electa Laura Fernández.
Estima fundamental que Fernández recomponga vínculos rotos y puentes dinamitados por el gobernante saliente con distintos sectores, entre ellos el Poder Judicial, el Tribunal Supremo de Elecciones, la prensa independiente y el universitario, según lo expuso durante una amplia entrevista con este editor, vía Zoom Facebook Live, este martes 3 de marzo.
Ve inevitable el distanciamiento de la gobernante electa con el mandatario saliente.
“Tarde o temprano, desarrollará su estilo propio, tarde o temprano tendrá que ponerle límites a la voz de Rodrigo Chaves, porque así es“, sentenció.
Recordó el enfriamiento de relaciones de Laura Chinchilla con Oscar Arias al asumir ella su mandato en 2010.
“Hay que darle el beneficio de la duda y ojalá, sobre todo, que los estilos políticos más proclives a la negociación, más proclives a valorar la importancia de los resguardos democráticos, terminen primando en una administración que va a ser de continuidad”, resaltó.
Aunque confiaba que el “coraje democrático” del país votaría en mayoría contra el continuismo del movimiento político del chavismo, no ocurrió así.
Ese comportamiento del electorado lo atribuyó no solo al desencanto en zonas costeras y rurales con alta desigualdad social, sino a una clase media decepcionada con la política tradicional y cómoda con la conducción económica. No quieren más en el poder al PLN, PUSC, ni PAC, aseveró.
Calificó como “líneas rojas” de desafío institucional, tanto para la oposición en la Asamblea Legislativa, la Sala Constitucional y el país, los planes oficialistas de:
- reelección presidencial indefinida
- suspensión de garantías
- cualquier iniciativa legislativa o del Poder Ejecutivo que atente contra el régimen de libertad de expresión
Especial PuroPeriodismo/Entrevista al Dr. Luis Antonio Sobrado González, expresidente Tribunal Supremo de Elecciones
“No querrá pasar a la historia como una simple marioneta de un poder detrás del trono”
–Más allá del mensaje de continuidad, ¿ve algún otro mensaje por parte de ambos?
-Ya le digo, siendo un mensaje de continuidad en esos nombramientos y en el próximo gobierno, creo que, también, el silencio de la presidenta frente a ciertas propuestas es un silencio elocuente. Creo que está tratando de no precipitarse. Creo que está tratando de buscar espacios de negociación política, que los necesita si quiere aprobar medidas legislativas que requieran 38 diputados.
Yo creo que todavía hay razones para sentirse no más preocupado de lo que ya nos sentimos las personas que piensan cómo yo. Además, una cosa es ser candidato oficialista o inclusive, presidenta electa, y otra cosa es estar en ejercicio de la autoridad. Ya ahí no se valen excusas como “todo es culpa del gobierno anterior” porque han tenido el poder por cuatro años. Las decisiones que tome ella incidirán políticamente sobre ella y no sobre la figura de Rodrigo Chaves y no dudo que una persona nacida como delfina del presidente Chaves no querrá pasar a la historia como una simple marioneta de un poder detrás del trono.
Yo creo que, tarde o temprano, desarrollará su estilo propio, tarde o temprano tendrá que ponerle límites a la voz de Rodrigo Chaves, porque así es. Es un tema de un cambio de posición que también implica tomar decisiones por ella misma. Creo que hay que darle el beneficio de la duda y ojalá sobre todo que los estilos políticos más proclives a la negociación, más proclives a valorar la importancia de los resguardos democráticos, terminen primando en una administración que va a ser de continuidad.
Restablecer vínculos rotos o gravemente deteriorados
-¿Cómo podrían diferenciarse la presidenta electa del mandatario saliente, en esta relación tan estrecha, casi umbilical, que se ha dado entre ella y su ascensión al poder en cuestión de 4 años?
-Creo que lo primero es restablecer vínculos rotos o gravemente deteriorados. Vínculos rotos con el Poder Judicial. Vínculos rotos con la prensa independiente. Vínculos rotos con el Tribunal Supremo de Elecciones. Vínculos rotos con la dirigencia universitaria que es la conciencia lúcida del país. Creo que ese sería un buen mensaje de entrada: recomponer los canales dinamitados por las actitudes del actual presidenta pueden ser algo que le deparen beneficios a su proyecto político, eventuales acuerdos y una mayor serenidad del pueblo costarricense, frente a lo que su futuro, como país será. Un futuro que no es solo para la mitad del país que votó por ella, sino para la otra mitad que no votó o se abstuvo de hacerlo.
Inconveniente nombrarlo en la Presidencia
-Desde algunos sectores se le pide, se le insta a la presidente electa a divorciarse, a distanciarse, y a desapegarse de la influencia del presidente saliente. ¿Cómo podría dar la mandataria Fernández un golpe de timón en ese sentido, sin un costo político mayor?
-Creo que la presidente electa debe estar muy consciente de que la mayoría de los votos en su favor no son propios sino son votos por don Rodrigo Chaves. Esto hace que tenga que manejar con delicadeza e inteligencia el necesario distanciamiento que tarde o temprano tendrá que producirse. No dudo que don Rodrigo será una voz que le hable al oído y que tendrá peso como consejo a la presidenta electa, pero lo clave es dónde lo pondrá.
Primero, si don Rodrigo aceptará un puesto en el gobierno, y segundo, cuál será ese puesto.
Creo que atendiendo a la naturaleza del Ministro de la Presidencia, creo que este puesto es especialmente inconveniente, si de lo que se trata es de procurar alguna distancia en relación a la figura de don Rodrigo, porque tenerlo en la Casa Presidencial de alguna manera va a dificultar que ella termine afianzándose en el ejercicio de la autoridad como la nueva presidenta. Así que si yo estuviera en su posición tendría cerca a don Rodrigo, pero no tan cerca como tenerlo en la Casa Presidencial.
-¿Por qué inconveniente en el Ministerio de la Presidencia?
-Porque es el centro del poder. Es la persona que establece diálogos con los demás poderes del estado y esos diálogos tienen que restaurarse con tonos totalmente diferentes. Al fin y al cabo, si el mensaje que queremos dar es de una presidenta que va a hacer su propio gobierno, la sombra cercana del presidente le podría dificultar esa tarea.
Convocar a una Asamblea Constituyente: “un suicidio colectivo”
Sobrado ve como un eventual “suicidio colectivo” una convocatoria a una Asamblea Constituyente por parte de próximo gobierno.
La ley para una Constituyente, afirmó, requiere ser aprobada en la Asamblea Legislativa por mayoría calificada de 38 votos.
Pero, una vez integrada la Constituyente, esta puede adoptar decisiones por mayoría de los votos presentes.
Se impondría la “dictadura de la mayoría” por el oficialismo, advirtió.
Considera altamente inconveniente pensar en tal tipo de convocatoria, sobre todo tomando en cuenta el momento de crispación política por el que atraviesa el país y la ausencia de decisiones con visión de largo plazo.
Tres peligros clave para la democracia tica
–¿Cuáles son al menos tres peligros clave para el sistema institucional costarricense en este periodo que se avecina?
-El tema de la reelección máxime si es sucesiva e indefinida es un verdadero peligro para la democracia costarricense. Creo que la prudencia del constituyente de obligar a que un político tuviera que esperar ocho años para volver a aspirar a la Presidencia fue sana pues ha logrado contener las ansias continuistas y ha permitido, si no la alternancia de un gobierno a otro, por lo menos el paso de un presidente a otro aunque el mismo partido político lo haya postulado. Me refiero a los momentos en que Liberación Nacional tuvo dos administraciones consecutivas, la Unidad también las tuvo, las tuvo el Partido Acción Ciudadana y ahora finalmente las tiene el partido de gobierno.
Entonces línea roja, la reelección indefinida. Suspensión de garantías individuales y en general toda afectación de libertades, otra de las líneas rojas que no deben de pisarse y menos traspasarse. Convocar una Constituyente creo que sería un suicidio colectivo porque, si bien esa convocatoria requiere de una ley aprobada por treinta y ocho votos, una vez integrada la Constituyente, las decisiones las toma la mayoría de los votos presentes y eso hace que un sector político, previsiblemente el oficialismo, pueda imponer la dictadura de la mayoría. Así que en un momento político tan crispado y con tan poca claridad sobre la visión de largo plazo del país que tenemos como colectividad, creo que sería altamente inconveniente la aventura de una Asamblea Constituyente. Cualquier medida legislativa o del Poder Ejecutivo que limite el régimen de libertad de expresión y la libre acción de la prensa es algo, también, que marca una línea roja que no debemos de permitir, que no debe permitir la oposición, que no debe permitir la Sala Constitucional y que no debe de permitir la mayoría sensata del país.





