Lo cuenta Sergio Rubin enviado de Clarín, Buenos Aires a cubrir la gira del papa Francisco a Brasil. En el vuelo trasatlántico el Sumo Pontífice tuvo oportunidad de intercambiar con los periodistas a quienes llamó leones pero “no tan feroces”. Dice el reportero Rubin: “Cuando corrían dos horas de vuelo, el Papa hizo su aparición en el área de los periodistas que, ya advertidos, habían desplegado cámaras, micrófonos y grabadores.

Fue la decana de los vaticanistas (los periodistas acreditados ante el Vaticano), Valentina Alazraky, de Televisa (México) la encargada de darle la bienvenida en nombre de la prensa y, con gran simpatía, enfiló derecho al punto: “Sabemos que los periodistas no somos santos de su devoción, que en este momento se debe sentir como en la jaula de los leones, pero quiero que sepa que no somos tan feroces como puede parecer”.

Había una historia detrás de ese comentario.

El vuelo que trajo al Papa Francisco a Río de Janeiro se había convertido en una gran ocasión para que el pontífice estrechara vínculos con los periodistas luego de que en los últimos meses la prensa internacional fue tomando conocimiento de que en Buenos Aires no era muy afecto al contacto con la prensa y prefería el perfil bajo.

Pero después de que la semana pasada el vocero papal, el padre Federico Lombardi, comunicara que Francisco -rompiendo una tradición- no respondería preguntas de los periodistas en el avión, disminuyo el interés periodístico de ser parte del vuelo. “Sólo saludará a cada periodista”, dijo buscando compensar. Así fue y un poco más.

Luego de recibir de la periodista mexicana una imagen de la Virgen de Guadalupe como regalo, Francisco -también con una sonrisa- recogió el guante lanzado por Alazraky y afirmó: “Si, son leones, pero no tan feroces”. Y explicó que no da entrevistas periodísticas porque le resultan tensionantes, ya que teme no responder adecuadamente. Luego hizo una serie de consideraciones sobre su visita a Brasil, la situación de la juventud y de los ancianos, y comenzó a recibir el saludo de los 70 cronistas, fotógrafos y camarógrafos presentes (entre ellos este enviado), prolijamente puestos en fila por los estrechos pasillos del avión.”

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