Sobre la profusión de videos aficionados divulgados tras un supuesto ataque con gases químicos en Siria,  la reportera Bridget Kendall de BBC Mundo reconstruye las escenas con víctimas. Su informe se caracteriza por no dar por un hecho las versiones divulgadas. Se cuida de calificar lo ocurrido como “presunto ataque” y atribuye a otras fuentes la descripción del alegado uso de agentes químicos; refuerza la presunción de la evidencia en los vídeos aunque es pródiga en detalles de las víctimas y sus reacciones. Lleva al lector hasta el sitio del acontecimiento; lo hace ver y sentir lo vivido. Importante lección para el ejercicio reporteril cuando se tienen versiones tan disímiles como las que hay sobre el origen y responsabilidad de esta acción. Destaca BBC Mundo:”Y a partir de la abrumadora y angustiosa letanía de las imágenes de las víctimas, se puede extraer una visión general de los síntomas.La mayoría de los que están siendo tratados son hombres de todas las edades y niños muy pequeños.Unas pocas mujeres fueron filmadas, quizás por respeto a su privacidad. Quizá era menos probable que estuvieran durmiendo en el techo, al aire libre y por lo tanto había menos posibilidades de que tuvieran exposición directa al humo tóxico.Entre quienes yacen en el suelo o quienes están recibiendo ayuda en camas improvisadas o camillas no hay señales de sangre o laceraciones. Sin embargo, muchos de ellos tienen dificultad extrema para respirar y están siendo ayudados con máscaras de oxígeno.Un hombre retorciéndose y temblando en el suelo parece tener convulsiones. Varios muestran tal sufrimiento aparecen echando espuma por la boca o la nariz.A un hombre cuyos ojos rígidos y vidriosos destacan entre su cara cenicienta se le ve casi congelado. Sus pupilas, aparentemente contraídas, indican la posible presencia de gas enervante”.

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