Lo intentó el conservacionista e investigador Paul Rosolie de 27 años  y lo mostró en la televisión estadounidense cuando intentó que se lo tragara una anaconda de ocho metros e largo y 200 kilos de peso. Cuando la serpiente lo atrapó, el investigador pidió ayuda y fue rescatado, informa BBC Mundo.

Añade: “Los espectadores han podido ver cómo Rosolie finalmente no consiguió la hazaña y tuvo que ser rescatado por su equipo cuando la serpiente lo tenía inmovilizado y con su cabeza entre sus mandíbulas.

El conservacionista iba equipado con un traje especial que le cubría todo el cuerpo y contaba con un sistema de respiración.

En el documental filmado en la Amazonía se ve a Rosolie acercándose a la anaconda con el traje embadurnado de sangre de cerdo para atraer al animal.

La serpiente se le tira encima y cuando lo tiene inmovilizado y con sus mandíbulas en la cabeza, Rosolie pide a su equipo que lo rescaten al sentir que se le está rompiendo un brazo”.

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