Sergio Rubín, periodista especializado en crónicas del Vaticano,  analiza en el diario Clarín de Buenos Aires las razones del Papa Francisco para guardar silencio sobre la misteriosa muerte del fiscal argentino Alberto Nisman quien investigaba a la presidenta Cristina Kirchner.

Dice Rubín: “En principio, el silencio papal tiene una explicación formal: su protagonista es el principal líder espiritual mundial y, a la vez, un jefe de Estado.
Ello implica que no debe opinar en todo momento de todo lo que sucede en el mundo, a no ser que tenga una razón (humanitaria o religiosa) fundada y abrigue una cuota de esperanza de que su palabra pueda contribuir al bien común, y sin que ello implique una intromisión indebida en la vida de un país, aunque sea el suyo”.

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