La próxima visita del Papa Francisco no cambiará a Cuba ni el carácter represivo, cercenador de derechos ciudadanos, entre ellos religiosos, del régimen castrista.

La visita no genera, así, mayores ilusiones de apertura del régimen en la comunidad opositora, destaca la bloguera disidente Yoani Sánchez, directora del sitio 14ymedio.com.

Añade: “El Gobierno cubano tratará de obtener validación y prestigio de esta visita. Sin dudas, algo logrará. Mostrará un mejor talante hacia los religiosos, aunque en el fondo siga desconfiando de la Iglesia católica y no haya hecho una pública autocrítica por los años de excesos contra la gente de fe. Por otro lado, indultará a 3.522 prisioneros, pero mantendrá intacto el código penal que lleva a tantas personas a la cárcel por el simple acto de matar una vaca o de oponerse al Gobierno.

Los fieles y el pueblo en general vivirán días de esperanza y control. Si se repite el esquema represivo de la visita de Benedicto XVI, muchos se enterarán del contenido de las misas días después, cuando salgan de los calabozos donde los encerrarán de manera “preventiva”. Esos también quieren que el pastor medie por ellos, hable por su voz, reconozca que existen. ¿Podrá Bergoglio recoger esos reclamos?”.

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