Los inicios de Ramón Fonseca, abogado fundador de la firma Mossack-Fonseca, en el epicentro del escándalo mundial de los “Panamá Papers” fueron humildes, dice un informe especial de The Guardian que describe al bufete que creó como un “monstruo” que se benefició de permisivas leyes en Panamá.

Después de graduarse en derecho en la Universidad de Panamá, Fonseca pasó seis años trabajando para la ONU en Ginebra. Cuando regresó a la Ciudad de Panamá, lanzó su propio negocio legal, con sólo una secretaria, en 1977. Tomó su maleta y salió a la calle. Se fue a Suiza – hablar con los clientes y clientes potenciales – y a China. Más tarde ese mismo año, se unió a fuerzas con otro ambicioso abogado alemán-panameño, Jürgen Mossack”.

La operación de Mossack Fonseca & Co, creció, dice The Guardian y en una entrevista para la televisión de 2008, Fonseca dijo: “Juntos, hemos creado un monstruo.”

El monstruo se aprovechó de las laxas leyes corporativas de Panamá. Es completamente legal crear sociedades anónimas donde los propietarios podrían ocultar sus identidades. Estas estructuras offshore involucran a menudo múltiples opacas empresas: conocido en el comercio como estratificación. Estas estructuras eran perfectas para el lavado de dinero. Cuando los EE.UU. invadieron Panamá en 1989, deteniendo a Manuel Noriega, fla confianza de los inversores fue sacudida. Mossack Fonseca se movió hábilmente incorporaciones de Panamá a las BVI, que explotó como un centro offshore”.

 

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Ver también: NY Times: La historia de Mossack Fonseca