En la salida de Nueva Guinea que lleva a la comunidad La Fonseca, en el Caribe Sur, efectivos del Ejército y de la Policía llevan más de ocho días manteniendo un retén en busca de extranjeros y periodistas. Están ahí desde que ocurrió la supuesta “explosión” en La Fonseca y que la Policía aprovechó para detener a seis extranjeros y a varios líderes anticanal y expulsar del país a los primeros, denuncia un informe del opositor diario La Prensa de Managua.

“Cada vehículo que no es de la zona y que pasa por el retén es detenido por los policías y militares, estos últimos manteniendo sus armas apuntando hacia el frente y en una actitud amenazante. “No quieren que entren extranjeros a La Fonseca”, explicó al diario Francisca Ramírez, la lideresa anticanal.
Añade el informe del reportero Eduardo Cruz: “Y es que más de una semana después los pobladores de La Fonseca y comunidades aledañas no terminan de creer lo que pasó: la Policía, que nunca tiene patrullas ni efectivos para ir a investigar un delito, llegó el pasado sábado 25 de junio a La Fonseca para detener a los extranjeros y los líderes anticanal con una celeridad nunca antes vista.

El “delito” había sido que un grupo de campesinos se reunió ese día con seis extranjeros para aprender a cocinar con menos leña y otras técnicas ecológicas, pero un joven de 25 años, Alexander Marenco Ríos, tuvo la mala suerte de pasar un papel periódico en llamas por un barril que antes había contenido combustible. El barril lanzó un “fogonazo” y la camisa de Marenco ardió en llamas quemándole el rostro y el pecho al joven”, agrega La Prensa.

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