En una operación de seguridad propia del arresto de un capo y ejecutada con precisión y perfección, en el climax de la boda de un hijo,  el expresidente de El Salvador, Tony Saca, cayó en manos de la Fiscalía General de la República que lo acusa de supuesto enriquecimiento ilícito por $3.9 millones.

Así narra una crónica del diario La Prensa Gráfica de El Salvador esta acción que ha desatado un terremoto político en dicha nación.

“Lo que inició como una boda normal, la fiesta de una familia de clase media alta del país, finalizó en confusión y capturas. Uno de los hijos del expresidente Elías Antonio Saca contraía matrimonio ante la Iglesia católica. Los ritos se realizaban en una de las capillas más importantes de Antiguo Cuscatlán. A los cerca de 400 invitados les aguardaba una cena de lujo y una fiesta bailable en un reconocido centro de convenciones del mismo municipio.

Los convidados vestían sus mejores galas. Los hombres se acomodaban su smoking y conversaban sobre los vientos favorables para la pesca en esta época, y las mujeres cuidaban sus peinados y vestidos.Según relató a LA PRENSA GRÁFICA una de las personas que estuvo en el lugar, los invitados eran, en su mayoría, familiares y amigos íntimos de los novios. Hasta cuatro generaciones de descendientes del Oriente Medio llenaban las mesas.

Minutos antes de que empezaran a servir la cena, a las 9:30 de la noche, parientes y amigos lloraban al observar al nuevo matrimonio bailar el tradicional vals nupcial. Los comensales comentaban y contemplaban la alegría de los recién casados. “Todo se sentía en familia”, comentó a LA PRENSA GRÁFICA uno de los asistentes”.

 

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