• La campaña hacia  la convención del PLN es “populista”, por parte de Figueres y “acartonada”, del lado de Álvarez Desanti, dice analista Juan Carlos Hidalgo
  • No ve favorito aún para alcanzar la presidencia en 2018 y teme que surja un aspirante antisistema, a  lo Trump

 

Edgar Fonseca M., editor PuroPeriodismo.com

Barrio Dent-La campaña hacia la convención del PLN, que escogerá candidato presidencial el próximo dos de abril, es, en el caso de Figueres “populista”, y, en el de Álvarez Desanti, “acartonada”, criticó el analista Juan Carlos Hidalgo, experto del Cato Institute, basado en Washington D.C.

Hidalgo, oriundo de San Carlos, es miembro del grupo de expertos del Cato Institute, centro de investigación y análisis político, y acaba de estar en San José, como parte de una misión en conjunto con el economista y exministro de Trabajo chileno, José Piñera Echenique, promotor de un modelo de pensiones sustentado en la capitalización individual. Piñera es el autor de la reforma al sistema de pensiones de Chile que data de 1981. Es académico distinguido del Cato Institute.

En una conversación con Edgar Fonseca, editor de PuroPeriodismo.com, el analista Hidalgo Bogantes coincidió con las estimaciones de otros observadores: a estas alturas, no se vislumbra un partido o candidato con particular favorecimiento ciudadano  hacia los comicios del domingo cuatro de febrero de 2018.

Hidalgo, quien publica la columna De Frente, en La Nación, cada lunes, y se identifica con el recién creado partido Liberal Progresista, cuestionó la aspiración de Figueres Olsen, quien gobernó al país en el periodo 94-98. Aseguró que un eventual triunfo del exgobernante sería una “gran derrota” para Costa Rica. A Antonio Álvarez Desanti le critica el “derecho de piso” que ha tenido que pagar por aliarse con los Arias.

Y, al igual que otros analistas, alertó de la posible emergencia de un candidato antisistema. “Hay un nivel de hartazgo político que simplemente se puede canalizar en una candidatura antisistema, una candidatura populista… a lo Trump”, advirtió.

Uno populista, el otro acartonado…

-La campaña recién ha arrancado a lo que se refiere a las expectativas de las convenciones de los partidos políticos. A estas alturas, ¿cómo ves vos el panorama del posible desenlace electoral a un año plazo?

-Hago mías las palabras de don Kevin Casas en la entrevista que le dio a usted: “¨no sé”. Es un ambiente muy ralentizado, con posibles factores de sorpresa. La única convención que va a haber importante es la del partido Liberación Nacional. Va a haber una convención del partido Unidad Social Cristiana, pero eso no creo que vaya a ser mayormente decisiva, ni va a haber una gran sorpresa ahí, pero en el partido Liberación Nacional es legítimo “gallo tapado” lo que tenemos en este momento. Las encuestas indican que un Álvarez Desanti derrotaría a un José María Figueres en esa convención. Sin embargo, todo depende de quién va a salir a votar. Si es un votante tradicional liberacionista, es muy probable que sea el expresidente Figueres quien gane esa convención, mientras que, si gente independiente va a ir a votar a la convención, va a ser probablemente Álvarez Desanti. Los dos haciendo una campaña pésima. Uno, por un lado, con una campaña absolutamente populista, como es el expresidente Figueres, y otro haciendo una campaña hacia la figura del expresidente Arias, sin mayores propuestas de política pública y millones de dólares en publicidad sin decir absolutamente nada.

-¿Por qué populista la de Figueres?

-Está prometiendo el oro y moro. Está diciendo que la solución al tema de las pensiones es darle 250 mil colones a cada persona que nazca en el país. Está regalando plata que no existe y diciendo que eso es la solución para un problema que requiere reformas muchísimo más profundas, que simplemente es darle un cheque a cada costarricense que nazca aquí, y vemos que es un tema, nuevamente, tomado por grupos de presión. Estuve leyendo que propone darle la Ruta 27 a las cooperativas. En fin, la de Figueres es una campaña de ocurrencia, y aparte de eso, incluso si él tuviese propuestas serias, yo seguiría teniendo un gran problema con su candidatura. Considero que una presidencia, un triunfo de Figueres en las elecciones sería una gran derrota para Costa Rica. Con ese prisma es como veo la carrera por el partido Liberación Nacional. No sabemos exactamente.

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Ver también: Magistrados deben bajar de la “torre de marfil”, desafía analista

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A Álvarez no lo beneficia Arias

-También criticaste la cercanía de Antonio Álvarez a los Arias, ¿por qué?

-Yo tengo memoria. Recordemos que Álvarez Desanti se fue de Liberación Nacional, hizo una campaña durísima contra los Arias en el 2006, diciéndoles muchas cosas, y los Arias tuvieron una relación antagónica con él. Incluso, cuando Álvarez Desanti vuelve a Liberación Nacional, los Arias, en todo momento, lo apartaron. Los Arias encontraron que la única manera de derrotar a su gran enemigo, que es Figueres, es aliarse con alguien con el que ellos estuvieron enemistados como fue Álvarez Desanti, pero debía pagar un derecho de piso para conseguir el apoyo de ellos, según el cual él tenía que conseguirlos si quería ser viable en una primaria liberacionista. Hemos visto una campaña por parte de Álvarez Desanti a la figura de Arias, quien ni siquiera está en la contienda presidencial, y que ni siquiera es una figura a la cual uno, como político responsable, le gustaría pegarse. De repente, Álvarez Desanti se presenta como el candidato de la renovación apelando a alguien que fue presidente hace ocho años y dejó al país hecho un desastre.

-¿No le beneficia esa relación?

No veo como lo va a beneficiar porque la figura de Arias, a final de cuentas, es una figura muy polémica. Gente como yo y mucha gente joven no necesariamente simpatizamos con su figura. Dentro del partido Liberación Nacional, por supuesto, es otro juego, y estamos analizando la primaria de Liberación y Álvarez Desanti habrá hecho las sumas y restas de lo que era tener que pagar este derecho de piso a Óscar Arias para poder conseguir la nominación. Lo que sí es cierto es que, para el público general, la campaña de Álvarez Desanti es acartonada, no despierta mayor entusiasmo.

-¿Cuál es el eventual escenario de resultados en Liberación Nacional?

-Todo depende de quienes van a ir a votar ese día de la convención. Si es un voto netamente liberacionista, mis apuestas, si yo tuviese que apostar plata, diría que Figueres es el que gana, si hay una baja participación en esa convención. Si es una votación donde mucha gente externa al partido va a votar, mi apuesta diría a que sería Álvarez Desanti.

¿Un candidato antisistema?

-Hay un intenso grado de incertidumbre con ese 70% de electorado sin partido definido, ¿qué vislumbras vos de aquí a febrero 2018?

-Hay grandes factores de incertidumbre, como bien mencionaba don Kevin Casas en la entrevista con usted. Hay un nivel de hartazgo político que simplemente se puede canalizar en una candidatura antisistema, una candidatura populista… a lo Trump, un mensaje populista de poner orden y atacar a la clase política como un todo, podría fácilmente tener un 10-15% del voto en un ambiente de dispersión del voto. Fácilmente puede alterar toda la matemática electoral. Es un factor a tomar en cuenta. Está el factor, también, de los otros candidatos que están allá. No sabemos exactamente cómo va a ser el PAC, cómo va renovarse el PAC. El PAC, a pesar de todos los golpes de imagen que ha recibido este gobierno, sigue siendo un partido que genera cierto entusiasmo dentro de una base electoral dura. No sabemos cómo se va poner esto en el voto en febrero. Veremos el fenómeno Otto Guevara que ha optado por el discurso “trumptista” de, también, poner orden y atacar a los inmigrantes y radicalizarse con un discurso populista de derecha. Veremos cómo le va en la campaña. Nuevamente, si usted me hubiera preguntado el 5 de enero del 2014 quién iba a ser presidente, probablemente la respuesta hubiera sido don Johnny Araya, porque en ese momento era él que estaba en primer lugar y vemos que todo cambió en 15 días. A estas alturas es muy difícil hacer proyección. Lo que sí es cierto es que hay muchísima incertidumbre y hay que vigilar estos factores principalmente del populismo y de un posible candidato antisistema.

-¿Cuál debería ser el mejor escenario para Costa Rica, en este desenlace electoral?

-El mejor escenario, sin duda alguna, es de un electorado que pide respuestas y pide soluciones para los que son los cuatro grandes temas prioritarios de inmediatez  en el debate político nacional. El tema de la crisis fiscal ya no da otro gobierno. Venimos ocho años diciendo: “el próximo gobierno ya no va a poder, pero al final, por diversas circunstancias, parece que este gobierno le va poder “patear la bola” al próximo. Pero ya el próximo es muy probable que no le va a dar chance de “patear la bola” al que sigue. El tema fiscal va a requerir grandes soluciones, que van a incomodar a todo el mundo. El tema de las pensiones. Vimos el informe actuarial de la UCR, que dice que el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte va a quebrar en 10 años si no se toman grandes decisiones. El tema de pensiones, esas decisiones no se pueden tomar en tres meses o en tres años. Hay que empezar desde ya. Hay que tener una discusión honesta al respecto. El tema de la violencia: cerramos el 2016 con la tasa de homicidios más alta desde que se tiene récord en Costa Rica, y cada vez más ese porcentaje de homicidios es achacado al crimen organizado. Tenemos que tener una gran discusión  sobre cómo podemos reducir la violencia del crimen organizado. Y el tema que, creo, es el de más inmediatez para la gente, que más afecta la calidad de vida diaria, el de la infraestructura. Que la gente tenga que pasar dos horas diarias, ida y vuelta, para ir al trabajo y todo lo que eso conlleva. Estos grandes temas son los que deberían concentrar la atención del electorado. Que nos enfoquemos en lo que de verdad importa y en lo que  podemos hacer una diferencia. Lamentablemente, los políticos van a tratar de hablar de otras cosas. Ahí tenemos a Figueres hablando de cambio climático, tenemos a Piza saliendo con fotos de perritos, vemos a Otto Guevara emprenderla contra los inmigrantes, nuevamente, evitando los grandes temas que tienen que ocupar al próximo gobierno.

¿Ves en el horizonte algún candidato perfilado con las expectativas que tiene la sociedad costarricense?

-En este momento no. No veo ningún candidato presidencial con ese mensaje. Yo públicamente, como ciudadano privado, le he manifestado mi intención de voto al Partido Liberal Progresista que es este nuevo partido que ha sido formado por un grupo de amigos. Ellos han decidido, por el momento, no sé si van a cambiar de opinión, no postular candidato a la presidencia. Por el momento, mi voto para diputados está ocupado por ellos, si ellos decidieran postular un candidato de presidente, probablemente yo votaría por ellos, porque comparto 100% la agenda del Partido Liberal Progresista, pero en este momento, aquí, no va nadie con ese mensaje.

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Próxima entrega: Costa Rica en la era Trump

 

4 COMENTARIOS

  1. vengo diciendo que los candidatos actuales son monos entrenados; si entrenados para hacer promesas que de ante mano saben que no van a cumplir ; entrenados para engañar diciéndole al pueblo lo que este quiere oír; planteando soluciones a problemas de décadas que no les interesa arreglar (CCSS, Transporte, Creación real de empleo, clientelismo, crisis fiscal) entre otros. Por que saben que les sirve que las cosas sigan como están. Por que ellos no responden a las necesidades de la gente de a pie, si no a los grandes capitales que gobiernan este país y cuyo interés es que que el desarrollo sea lento, mediocre y deficiente. De los candidatos que hay en escena ninguno es independiente, todos se deben a grupúsculos de poder. A partir de esto cualquiera que llegue a la presidencia seguirá las ordenes que sus superiores les den y las cuales no son para beneficio del pueblo.

  2. Super parcializado el “análisis” del don Juan Carlos, partidario del Liberal Progresista. Don Juan Carlos es un declarado liberal, con poco interés en los temas sociales. No me genera confianza su lectura, subjetiva, del panorama político.

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