“Hace un año Cuba tuvo una oportunidad irrepetible. El presidente estadounidense Barack Obama llegó a la isla dispuesto a pasar la página de la confrontación política. El gesto trascendía el escenario diplomático, pero Raúl Castro -temeroso de perder el control- respondió frenando el ritmo de las reformas económicas, elevando los grados del discurso ideológico y de la represión”, lamenta Yoani Sánchez, editora del sitio disidente 14ymedio.com desde La Habana.

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