• Antonio Álvarez Desanti, quien será proclamado mañana oficialmente candidato presidencial del PLN,  parte con las mayores posibilidades de ganar los comicios del 2018 pero pondría en grave riesgo su aspiración si su comando de campaña alimenta  un discurso antipopulista de derecha o de izquierda, dice el veterano observador político Vladimir de la Cruz

 

Edgar Fonseca M., editor PuroPeriodismo.com

San José-Si el comando de la campaña presidencial del candidato Antonio Álvarez Desanti, del PLN, alimenta un discurso antipopulista sea de derecha o izquierda con miras a las elecciones nacionales del domingo 4 de febrero de 2018, corre el riesgo de hacer naufragar la aspiración del experimentado político y empresario, advierte el veterano analista Vladimir de la Cruz.

“La única debilidad que le encuentro en este momento es el diseño de su estrategia propagandística, planteado por Francisco Chacón, hacia las elecciones de febrero del 2018, de definir que la campaña electoral se va a decidir entre “las personas serias y los populistas de izquierda y derecha”, dijo de la Cruz, quien hace exactamente 47 anos, el 24 de abril de 1970, lideró una de las mayores revueltas populares-estudiantiles en las calles de San José contra la multinacional estadounidense Alcoa.

“Si Antonio Alvarez Desanti cae en ese esquema, que es repetitivo de la campaña electoral del 2014, que él dirigió de Johnny Araya, para mí ya perdió su posibilidad de triunfo. No tiene nada que hacer. Antonio Alvarez Desanti no es una figura, ni representa una fuerza política, por sí, ni por sus discursos, que sea el centro político entre esa disyuntiva”, sostuvo de la Cruz.

Así respondió ante consultas de Edgar Fonseca, editor de PuroPeriodismo.com, sobre las fortalezas, debilidades y vulnerabilidades de la postulación de Álvarez Desanti, quien será proclamado mañana oficialmente el candidato del partido Liberación Nacional, tras derrotar en la convención interna al expresidente Jose María Figueres, el domingo 2 de abril.

Un hábil negociador político y empresario

-¿Cuáles considera que pueden ser fortalezas de la candidatura presidencial de Alvarez Desanti ?

-Antonio Alvarez Desanti no es un político improvisado. Tiene una larga participación política, desde su juventud, como dirigente juvenil y universitario del partido Liberación Nacional. La ha fortalecido en su paso por la Administración Pública, como Diputado en dos ocasiones, como Presidente de la Asamblea Legislativa, en dos ocasiones, como ministro de gobierno, como candidato presidencial en el 2006, como jefe de la campaña presidencial de Johnny Araya, en el 2014, y ahora como el candidato oficial de Liberación.
En su paso por la vida política no ha tenido grandes cuestionamientos morales, económicos, ni políticos.
En la campaña electoral del 2014 se desempeñó como jefe de campaña, lo que le dio un alto grado de conocimiento organizacional y territorial de Liberación, en todo el país. Le permitió, a la vez, establecer los vínculos y contactos, afectos y simpatías hacia su persona, de muchos de los dirigentes locales y regionales del partido.
Este conocimiento y contactos le permitieron en la campaña interna derrotar a José María Figueres en el número de alcaldes que le apoyaban, a pesar de que  Figueres, como presidente del partido, había dirigido las elecciones municipales del 2016. Alvarez Desanti demostró mayor capacidad organizativa y política la que se expresó en su resultado electoral y en la victoria definitiva de su candidatura. Esta seguirá siendo su base y estructura esencial de trabajo hacia febrero del 2018, junto con el tiempo completo que le dedicará a esa tarea, al renunciar a su condición de diputado.
Quizá no hay ningún otro candidato presidencial, o de los que aspiren a ello, que tenga esa capacidad y disposición, desde ahora, de estar a tiempo completo, y bien financiado, para atender su campaña electoral.
Elemento importante es que tiene, en esta etapa, hasta octubre, el capital suficiente, y prácticamente sin límite, para ir atendiendo toda la organización que necesita, que le va apoyar de manera directa, que ya puso a funcionar, para el tiempo de la campaña oficial pública a partir de octubre, donde ya contará, al menos con la expectativa del financiamiento público de las campañas electorales, que en el caso de Liberación es muy alto.
Tiene también una imagen personal de buena presentación, que, sin ser un joven menor de 40 años, tampoco lo presenta como un adulto mayor aspirante presidencial. Su presencia física lo aparenta atractivo para el llamado grupo de los millenians.
El elemento que hizo jugar alrededor de su esposa, de aparecer en vallas como pareja con ella, le dio fuerza a su candidatura. De los candidatos existentes casi ninguno hace campaña electoral acompañado de su esposa o pareja. En este sentido refuerza valores sociales y religiosos de familia, de esposo, de padre, de respeto y de igualdad con la mujer.
Otro elemento importante, como fortaleza, es que es un hábil negociador político, lo que ha demostrado en esta tercera Legislatura que presidió la Asamblea Legislativa.
Otra fortaleza es que él y su esposa se reconocen como hábiles y exitosos empresarios.
Sin hacer campaña de que es un empresario el que va al Gobierno, envía una señal al sector empresarial y productivo de que es un político que conoce el mundo empresarial, y ello le puede producir gran confianza en este sector socio-económico. En los otros candidatos a la vista no hay alguien que como él reúna esa condición de empresario y político.

Si “se casa” con una campaña antipopulista, ya perdió…

-¿Cuáles considera son tres debilidades de dicha candidatura? 

-La única debilidad que le encuentro en este momento es el diseño de su estrategia propagandística, planteado por Francisco Chacón, hacia las elecciones de febrero del 2018, de definir que la campaña electoral se va a decidir entre “las personas serias y los populistas de izquierda y derecha”.
Si Antonio Alvarez Desanti cae en ese esquema, que es repetitivo de la campaña electoral del 2014, que él dirigió de Johnny Araya, para mí ya perdió su posibilidad de triunfo. No tiene nada que hacer.
Alvarez Desanti no es una figura, ni representa una fuerza política, por sí, ni por sus discursos, que sea el centro político entre esa disyuntiva.
Las políticas neoliberales y de libre comercio que se han venido implementado y desarrollando en el país desde 1982 y 1990, que han sido impulsadas principalmente por los partidos Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana, no le permiten levantar una imagen de centro político. Pero, tampoco él ha estado en contra de ellas.
Difícilmente se pueda salir, como país, de esas políticas que trazan el rumbo del desarrollo nacional. No hay ningún partido político en el escenario actual que lo pueda hacer. Y, aún aquellos que critican este modelo de desarrollo no han propuesto otro alternativo.
Liberación, como tal, no ha podido presentar una imagen renovada de sus valores socialdemócratas para el momento actual, planteamientos que sean conocidos, sujetos de un debate, y en posibilidad de ser atractivos, como teoría y práctica política, por y para las nuevas generaciones de votantes.
Liberación pareciera que ha renunciado a su pasado histórico, a sus glorias institucionales, a la memoria de sus luchas, a los logros de gobierno, al recuerdo y evocación de sus figuras históricas, que permitan, desde la necesidad política de ese partido, alentar la idea y la imagen de que se puede seguir construyendo una democracia social, económica y política más desarrollada, más justa, más solidaria y más democrática, que se puede continuar el legado positivo que ha dejado Liberación Nacional desde 1953, como partido gobernante y presente en la vida institucional y legislativa.

Todos van contra él

-¿Cuáles serían vulnerabilidades de esa aspiración?

-Insisto. El talón de Aquiles de Antonio Alvarez Desanti es lo que inicia, de mantenerse como estrategia de la próxima campaña electoral, por parte de Liberación Nacional, y de quienes dirigen la imagen y posiblemente los discursos y planteamientos de Antonio Alvarez Desanti, de ponerlo a él, como persona seria, frente a los populistas de izquierda y de derecha, como los definió Francisco Chacón.
Ciertamente, Francisco Chacón no definió ni identificó, esas fuerzas populistas, ni necesita hacerlo, se entienden o comprenden.
Pero, siguiendo el esquema de la campaña del 2014, lo que único que sirvió, en esa ocasión, fue para que el mismo Liberación se derrotara a sí mismo, y le dio espacio parlamentario al Frente Amplio con nueve diputados, puesto que esa campaña equivocada lo hizo el referente político atractivo, y casi alternativo, al candidato Johnny Araya y a su partido Liberación.
Liberación  como institución política tiene una carga emocional muy alta de crítica como de apoyo, pero la crítica sumada de todos los antiliberacionistas, como se vio en la segunda vuelta de las elecciones del 2014 es arrolladora. Esto puede volverse a repetir si se repiten los errores del 2014.
Antonio Alvarez Desanti enfrentará en esta campaña candidatos más jóvenes que él, en partidos como Acción Ciudadana, de ganar Carlos Alvarado esa postulación, en Nueva Generación, con Sergio Mena, ya candidato, en posibilidad la diputada Natalia Díaz si gana la candidatura en el Movimiento Libertario, o Edgardo Araya, del Frente Amplio, si él logra ganar esta candidatura.
La candidatura de Rodolfo Piza le puede provocar un enfrentamiento de calidad profesional e idoneidad para gobernar. Por su formación, por sus publicaciones, Piza es de los candidatos presidenciales, y posibles candidatos, el que puede presentar una amplia obra de pensamiento y de reflexión publicada, y quizá el mejor formado y conocedor de los grandes problemas que tiene el país, con soluciones que ya ha planteado en los últimos años.
Una vulnerabilidad fuerte será la que surja de los ataques que le hagan sus contendores, especialmente los “populistas” y en torno a qué le ataquen o qué cosas le critiquen. Probablemente, de todos los candidatos, es el que más confrontación va a tener, porque es el que tiene ahora más posibilidades de ganar, y hay que desgastarlo o quemarlo en su imagen, y la de su partido.
Hay que entender que el proceso político, a nivel presidencial, hace que todos los partidos y candidatos tengan por primer escenario de lucha, el desplazar de la Casa Presidencial al partido Acción Ciudadana. Esto hace que todos estén en primer lugar contra Acción Ciudadana y su candidato. Pero, en segundo lugar, todos, incluido Acción Ciudadana, lucharán, primero, para que no llegue Liberación Nacional y, segundo, para que tampoco llegue la Unidad Social Cristiana, que son los partidos políticos que han ejercido el Gobierno de la República, lo que les da experiencia y tienen las mayores posibilidades en esta campaña, tal como ahora está el escenario político esbozado.
No se le puede acusar de candidato tradicional o de partido tradicional. Por la participación en elecciones, los principales partidos que participan en esta campaña, ya son tradicionales. Puede ser que alguno cambie de dirigente o candidato, pero sus organizaciones partidarias ya son tradicionales, no son nuevas. Y, dentro de este tradicionalismo tres partidos han sido gobernantes y varios han tenido diputados en distintas administraciones”.

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