Los escándalos que sacuden al Poder Judicial llenan de vergüenza a la jueza Rosaura Chinchilla con 25 años de trayectoria.

Así lo destaca en el siguiente post Facebook:

“Tengo aproximadamente 25 años de trabajar como jueza en el Poder Judicial de Costa Rica. De adolescente, mientras recorría los casi tres kilómetros que separaban mi casa del colegio, anhelaba dedicarme a este oficio que, como ha dicho otras veces don Walter Antillon M, es uno de los más nobles. Aquel era un sueño prestado, dadas las condiciones socio-económicas en que me desenvolvía. Cuando, gracias a mi amada Universidad de Costa Rica, pude concluir la educación superior y fui llamada a servir al Poder Judicial, sentí que el enorme privilegio que alcanzaba debía retribuirlo a mi pueblo trabajando tesonera y honestamente, como he tratado de hacerlo desde entonces. Nunca he sido más que una jueza y no quiero ser otra cosa.

 

Salarios, pensiones, “lobbys”

Pero antes que jueza soy costarricense que ejerce sus derechos y, en esa condición, hoy me siento profundamente devastada por una serie de acontecimientos que se han venido sucediendo en el Poder Judicial (autoaumento de salarios de gerencia, autoruptura de topes de pensiones, filtraciones de sentencias, lobbys, decisiones con poco o nulo sustento técnico, procesos disciplinarios por decisiones técnicas o por ejercicio de derechos constitucionales pero dificultad de iniciarlos por hechos de otra naturaleza) que evidencian que algunos usurparon funciones que nunca quisieron por sí mismas, sino como peldaños en la escalera de sus vanidades. Me lastima profundamente ver que la ciudadanía cataloga a quienes trabajamos en la institución como ‘payasos de circo’ (según se desprende de la imagen de abajo, que ya circula profusamente) y duele constatar que, en ese severo juicio, hay mucha razón, tanto porque unos, de afuera, han querido cooptar al Poder Judicial para anexarlo a sus feudos, como porque otros, de “adentro”, han corrido presurosos por su plato de lentejas.

No somos el patio trasero

¡El Poder Judicial no es el patio trasero de un centro de negocios, ni la caja chica de quienes quieran enriquecerse con sus arcas; tampoco es una agencia de viajes; ni un club de amigos! En la credibilidad, real, no supuesta, del Poder Judicial se juega lo que queda de la democracia costarricense. Por eso insto, respetuosa pero vehementemente, a los y las funcionarias judiciales honestos, íntegros y trabajadores, que sé que son los más, a que no tengamos miedo a las estructuras de poder y estemos vigilantes de ellas, coadyuvando, en este y en los muchos trances que vendrán, para que nuestra función no se convierta en una mercancía que se subaste al mejor postor. No permitamos que, sobre las ruinas de la institucionalidad, algunos hagan mesa gallega. Hace unos años, ante la ilícita destitución del magistrado Fernando Cruz Castro, dije: “Sepan los y las costarricenses que si dejamos que esto se consolide y que el estado de cosas actual prosiga, de ahora en delante de aquí saldrán nombrados no jueces, sino títeres (…) Nos quieren alineados. Y si, todos los presentes estamos alineados. Pero alineados con el respeto a los derechos humanos y a los principios esenciales de un Estado Social, Republicano y Democrático de Derecho (…) Estamos alineados con la defensa de nuestras instituciones. Alineados contra tanto desparpajo en el manejo de la cosa pública, que no es ni más ni menos, que el patrimonio de todos los habitantes de este país y no la caja chica de unos pocos.” (http://www.miprensacr.com/opinion-de-rosaura-chinchilla-calderon-asaltaron-el-templo) Somos transitorios, estamos de paso y en esa transitoriedad…¿qué país o que instituciones les heredaremos a las futuras generaciones? ¡Luchemos, con los medios lícitos a nuestro alcance, por recuperar la credibilidad del Poder Judicial! Muchas son las trincheras….escoja la suya”.

 

Facebook: Rosaura Chinchilla