• En momentos en que crece la oferta de “mano dura” en la presente campaña, el magistrado Fernando Cruz Castro censura denunciados excesos autoritarios del periodo del expresidente León Cortés (1936-1940)
  • “En muchas ocasiones se añoran esas figuras de autoridad para ejercer la Presidencia. Me pregunto si esas ilusiones de autoridad las aceptará la ciudadanía”, plantea Cruz Castro
  • “Incurrió en excesos que ahora se considerarían inaceptables”, advierte el alto juez quien asegura que su valoración es de orden histórico, sin afán de inmiscuirse en las pasiones electoreras del momento                                                                                                               

Edgar Fonseca, editor

El magistrado Fernando Cruz Castro, influyente titular de la Sala Constitucional, censura los excesos autoritarios del periodo del expresidente León Cortés, (1936-1940), en momentos en que crece la oferta de “mano dura” en la presente campaña.

“En muchas ocasiones se añoran esas figuras de autoridad para ejercer la Presidencia. Me pregunto si esas ilusiones de autoridad las aceptará la ciudadanía”, plantea Cruz Castro, con 14 años como magistrado constitucional y 42 años de trayectoria en el Poder Judicial.

“Además de cemento y varilla, incurrió en excesos que ahora se considerarían inaceptables”, advierte el magistrado Cruz a quien en 2012 la Asamblea Legislativa votó en contra de su reelección en la Corte, decisión que quedó luego invalidada en medio de un escándalo para la administración Chinchilla Miranda.

“Don León, que según el dicho popular, era León con los pobres y Cortés con los ricos, también ha crecido en el imaginario colectivo como el líder que puso orden y disciplina. No todo lo que brilla es oro”, enfatiza Cruz en una inusual posición de un alto juez en medio de la campaña con rumbo a los comicios del cuatro de febrero.

Sus manifestaciones se  dan tras un convulso año para el Poder Judicial que incluyó una huelga en defensa de su cuestionado régimen de pensiones y el golpe del escándalo del “cementazo”, que estalló en la cúpula de consejeros clave del presidente Luis Guillermo Solís y alcanzó a personeros de la Corte Plena y de la Fiscalía General.

Cruz Castro aclaró que sus reflexiones son de carácter histórico y no pretende inmiscuírse en las pasiones electorales presentes.

“No quiero que se interprete que pretendo inmiscuirme en la pasiones y valoraciones de orden electoral. Es una reflexión sobre vivencias históricas significativas, de las que se derivan reflexiones y lecciones lejanas o cercanas”, puntualizó.

Ilusiones de autoridad

“DON LEÓN CORTÉS CASTRO. Su estatua destaca su papel en la década del cuarenta, le tocó ser Presidente y luego convertirse en protagonista de un resultado electoral que precipitó la revolución del cuarenta y ocho. En muchas ocasiones se añoran esas figuras de autoridad para ejercer la Presidencia. Me pregunto si esas ilusiones de autoridad las aceptará la ciudadanía”, dice el magistrado Cruz en un extenso post en su cuenta Facebook.

“Don León es el prototipo del Presidente con “don de mando”, de esos que ponen orden”, agrega

“Vale la pena citar unos párrafos de la obra del historiador Carlos Calvo Gamboa sobre don León Cortés, publicada por la Uned en 1982. Describe al ex-presidente, en los siguiente términos: “… Además de inflexible, don León era desconfiado. Colocó a sus hermanos, cuñados, sobrinos e hijos en puestos clave del gobierno. En su afán por tener el país bajo su control, llegó hasta a quebrantar la legislación vigente. En las elecciones de medio periodo de 1938, destituyó a los miembros del Consejo Electoral y anuló la elección de Carlos Luis Sáenz como diputado. Persiguió a don Joaquín García Monge por haberse atrevido a publicar, en el Repertorio Americano, artículos antifascistas. También intentó cerrar el diario La Tribuna, de don José María Pinaud. En un desplante de bravuconería, cuando dejó la presidencia, retó al Sr. Pinaud a enfrentarse con él en otro terreno, pero el periodista, muy elegantemente, le respondió que él criticó a León Cortés como presidente, pero no tenía nada personal contra León Cortés como ciudadano…”.

No todo lo que brilla es oro

“Son datos interesantes sobre alguien que además de cemento y varilla, incurrió en excesos que ahora se considerarían inaceptables”, advierte el magistrado Cruz.

“Don León, que según el dicho popular, era León con los pobres y Cortés con los ricos, también ha crecido en el imaginario colectivo como el líder que puso orden y disciplina. No todo lo que brilla es oro, por eso es importante evaluar a los que ejercieron el poder, después que dejan de ejercerlo”, sostiene.

“Parece que don León tuvo rasgos muy autoritarios. Seguro no llueve a gusto de todos, porque desde hace muchos años escucho que se requiere un liderazgo que “ponga orden”, bueno, don León, es un interesante espejo”, concluye Cruz.

—————————————————————————————————————————————————-Adjunto artículo completo 

La amenaza del autoritarismo * 

“DON LEÓN CORTÉS CASTRO. Su estatua destaca su papel en la década del cuarenta, le tocó ser Presidente y luego convertirse en protagonista de un resultado electoral que precipitó la revolución del cuarenta y ocho. En muchas ocasiones se añoran esas figuras de autoridad para ejercer la Presidencia. Me pregunto si esas ilusiones de autoridad las aceptará la ciudadanía”

“Don León es el prototipo del Presidente con “don de mando”, de esos que ponen orden”.

“Vale la pena citar unos párrafos de la obra del historiador Carlos Calvo Gamboa sobre don León Cortés, publicada por la Uned en 1982. Describe al ex-presidente, en los siguiente términos: “… Además de inflexible, don León era desconfiado. Colocó a sus hermanos, cuñados, sobrinos e hijos en puestos clave del gobierno. En su afán por tener el país bajo su control, llegó hasta a quebrantar la legislación vigente. En las elecciones de medio periodo de 1938, destituyó a los miembros del Consejo Electoral y anuló la elección de Carlos Luis Sáenz como diputado. Persiguió a don Joaquín García Monge por haberse atrevido a publicar, en el Repertorio Americano, artículos antifascistas. También intentó cerrar el diario La Tribuna, de don José María Pinaud. En un desplante de bravuconería, cuando dejó la presidencia, retó al Sr. Pinaud a enfrentarse con él en otro terreno, pero el periodista, muy elegantemente, le respondió que él criticó a León Cortés como presidente, pero no tenía nada personal contra León Cortés como ciudadano…”.

A la orden de los alemanes
“En 1937, el buque de guerra alemán Schleswing visitó Costa Rica. La bandera nazi con la svástica ondeó junto al pabellón tricolor y los marinos presentaron armas al presidente Cortés en una parada militar frente al Monumento Nacional. Los jóvenes comunistas que protestaron fueron encarcelados. Apenas un año antes, su hijo Otto había estado presente en los juegos olímpicos de Berlín de 1936 y, por carta, le había manifestado a su padre los progresos que había logrado Alemania bajo el control severo de Adolfo Hitler. Aquellas olimpiadas, por cierto, fueron las primeras en que participó un costarricense, ya que Bernardo de la Guardia compitió en esgrima.
A petición de la Embajada Alemana, León Cortés prohibió la proyección de películas que pudieran perjudicar la imagen de la Alemania Nazi, pero cuando el Sr. Enrique Yankelewitz le llamó la atención sobre el aumento de publicaciones antisemitas en los periódicos, el presidente le respondió que nada podía hacer porque eso iría contra la libertad de prensa.
A petición de la Embajada Alemana, León Cortés prohibió la proyección de películas que pudieran perjudicar la imagen de la Alemania Nazi, pero cuando el Sr. Enrique Yankelewitz le llamó la atención sobre el aumento de publicaciones antisemitas en los periódicos, el presidente le respondió que nada podía hacer porque eso iría contra la libertad de prensa.

Proscribió a los comunistas
“Prohibió las reuniones del partido comunista y quiso además impedir que circularan publicaciones comunistas por correo. Entre los opositores a esta medida, además de los líderes de izquierda, destacaron los periodistas Joaquín Vargas Coto y Otilio Ulate Blanco, el escritor Mario Sancho y hasta el padre Rosendo Valenciano. A liberales, conservadores y católicos les preocupaba que se creara un organismo que tuviera la autoridad de decidir cuáles publicaciones podían circular y cuáles no. La libertad de reunión, por otra parte, era un derecho constitucional.
Pese a la resistencia general, la mano dura se hizo sentir. Cuando, en agosto de 1939, invitó al General Anastasio Somoza García a visitar Costa Rica, tomó medidas para que no hubiera protestas ni en las calles, ni en las páginas de los periódicos, ni en las emisoras de radio.
“Una actuación suya verdaderamente inexplicable fue haber interrogado personalmente a Beltrán Cortés, asesino de su adversario político el Dr. Ricardo Moreno Cañas, la misma noche de los hechos.
En la memoria de Gobernación de 1936, aparece la afirmación de que los judíos son propagadores del socialismo y se propone restringir su ingreso al país. Quizá sin conocer el dato, una organización humanitaria de Estados Unidos, Refugee Economic Corporation, propuso al gobierno costarricense, en 1937, un proyecto para ubicar en Costa Rica mil quinientas familias judías procedentes de Alemania. La iniciativa no le costaría ni un centavo al país, más bien la organización estaba dispuesta a pagar lo que le pidieran y a comprar la finca Tenorio para crear allí una colonia. La respuesta no solo fue negativa sino que, en 1939, el gobierno ordenó la salida de todos los judíos procedentes de Alemania y Austria que estuvieran en Costa Rica, a quienes les recomendaba trasladarse a Bolivia, país que no exigía requisitos para su ingreso.
“La firma de don Manuel Francisco Jiménez Ortiz, ministro de Relaciones Exteriores, en un documento continental a favor de la democracia y en contra de las dictaduras, le costó el puesto.
El período presidencial de León Cortés terminó en mayo de 1940. La elección de su sucesor, el Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, fue apoyada por Cortés pero no tardaron en aparecer las diferencias. Para empezar, en diciembre de 1941, tras el ataque a Pearl Harbor, Costa Rica le declaró la guerra a las potencias del eje y cualquier simpatía por la Alemania Nazi empezó a ser mal vista. El Dr. Calderón Guardia, además, se había aliado con el partido comunista, acérrimo enemigo de Cortés….”.

Excesos inaceptables

Son datos interesantes sobre alguien que además de cemento y varilla, incurrió en excesos que ahora se considerarían inaceptables”.

“Don León, que según el dicho popular, era León con los pobres y Cortés con los ricos, también ha crecido en el imaginario colectivo como el líder que puso orden y disciplina. No todo lo que brilla es oro, por eso es importante evaluar a los que ejercieron el poder, después que dejan de ejercerlo”.

“Parece que don León tuvo rasgos muy autoritarios. Seguro no llueve a gusto de todos, porque desde hace muchos años escucho que se requiere un liderazgo que “ponga orden”, bueno, don León, es un interesante espejo”.