Jiménez Deredia, escultor *

Nací y crecí en Costa Rica, aprendí a vivir en una sociedad circular, esférica, que tenía la capacidad de armonizar sus propias contradicciones, una sociedad que alimentaba los sueños sin destruir los sueños de los demás, protestamos contra las injusticias sociales, defendimos nuestros derechos sin escondernos, siempre con la frente en alto, eso nos enseñaron en la escuela, en nuestras casas.
Salí de mi país cultivando el sueño más grande que un ser humano puede tener, el de conocerse a sí mismo, buscando la única verdad que me podía dar libertad. Lejos, sin dinero, decidí luchar y estudiar para seguir soñando, me alimenté del canto de cuna que escuché cuando niño allá en los cafetales de Heredia. Costa Rica nos regaló el olor de la tierra mojada, el viento que nos susurró, la lluvia que nos mojó, sin distinción de credo, de raza o de género, todos somos hijos de esta tierra, de esta idea de mundo.
Creo que los seres humanos debemos de aprender a vivir con el corazón en la mano, sin caer en la tentación de escondernos de frente a lo que somos, a lo que creemos, tenemos el derecho y el deber de luchar por nuestras ideas, por nuestra fe en los ideales que nos alimentan, pero no tenemos el derecho de ensuciar los ideales y los derechos de los demás para afirmar los nuestros. Todos los seres humanos tenemos que convivir con nuestra propia sombra y el arte me ha enseñado a convivir con la luz y a mirar mi propia sombra con piedad para no verme obligado a enrojecer ante mi propia oscuridad.
Si alguien piensa que pintando o destruyendo los monumentos nos va a destruir los sueños para afirmar sus derechos: se equivoca, la vía de la sombra lleva a la oscuridad.
He aprendido que los sueños no se pueden destruir, he luchado siempre por lo que creo, me pueden quitar el aire que respiro, el pan que me sustenta, la luz que me ilumina, el canto de la primavera, pero mis sueños no me los podrán quitar nunca porque me muero.
Quiero seguir soñando en una Costa Rica que se distingue por su tolerancia, quiero seguir soñando en una Costa Rica que sabe encontrar la justa vía intermedia, quiero seguir soñando en una Costa Rica que lucha por su verdad con la cara en alto. Quiero luchar para donarle a mi hijo y a los hijos de mi hijo un país que sepa vivir en la esperanza, quiero que las futuras generaciones sigan teniendo una visión esférica del mundo y que aprendan a hacerla circular.

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