Ortega no se va a jugar el poder

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Farid Ayales, exembajador en Nicaragua/Ilustración M. Guillén, diario La Prensa, Managua

Cuando el presidente Arias en 1986 me solicitó ser embajador de su gobierno ante el Gobierno sandinista en Nicaragua, acepté tal ofrecimiento por el gran cariño que siempre le he tenido a los nicaragüenses con quienes me relacioné desde niño por haber nacido y vivir en Liberia.

La tarea no era fácil ya que Daniel Ortega se oponía al Plan de Paz que impulsaba nuestro Presidente.

Acompañado de dos grandes personalidades como son Abel Pacheco y Enrique Obregón, fuimos durante una semana a Managua a mostrarles el Plan de Paz a los sandinistas.

Nunca lo habían leído ni conocían de sus alcances.

Los sandinistas, como les había dicho Fidel Castro, no tenían intenciones de firmar el Plan de Paz, porque sabían de antemano que si lo firmaban e iban a unas elecciones, iban a perder el poder.

Después de meses de negociación el Presidente Arias logró en ciudad de Guatemala en agosto de ese año 1987, que Ortega firmara el Plan de Paz y me encargó la calendarización de las elecciones que debían realizarse a finales de febrero de 1990, lo que se logró en El Salvador, en Playa Tesoro.

Pasaron miles de acontecimientos y confrontaciones pero al final se pactaron las elecciones, ganando Violeta Barrios de Chamorro las mismas, acompañada de un selecto grupo de nicaragüenses.

Los sandinistas nunca fueron ni son demócratas. Ellos pretenden ejercer el poder absoluto y no van a jugarse el poder en unas elecciones si no son obligados.

Personajes que se han apoderado de las riquezas de los Somoza y allegados. Casas, fincas, y otros bienes, incluyendo ahora lo que los tiranos venezolanos como Chavez y Maduro le han regalado supuestamente al pueblo nicaragüense, pero que se lo han dejado.

Las tropelías en contra de la sociedad nicaragüenses son ilimitadas y han llegado a amasar inmensas fortunas, superiores incluso a las de los Somoza.

Hoy se ve una nueva convulsión social que terminará en una nueva guerra civil esperando una vez más que caigan Ortega y sus adláteres.

Aunque parezca mentira, Daniel Ortega tiene grupos que lo apoyan, como los tiene Maduro en Venezuela y Castro en Cuba. Son la gente que se ha mantenido en la miseria gracias a las regalías de los tiranos.

Espero que el mundo entero apoye a los dirigentes demócratas y acaben de una vez por todas con ese oprobio del sandinismo.

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