No descansen hasta hallar al asesino, pide compañero de española muerta en Tortuguero

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Edgar Fonseca, editor/Foto Facebook Miguel Escribano

Agobiado por el dolor pero duro en el mensaje, Miguel Ángel Escribano, compañero sentimental de la española  Arantxa Gutiérrez López, de 31 años, muerta el sábado en Barra del Tortuguero al ser asaltada mientras hacía ejercicios matinales, clamó, antes de viajar de regreso a Madrid, porque el hecho no quede impune.

““En esta tragedia hay un solo culpable y es el asesino (…) y hay que encontrarlo y por favor no descansen”, insistió  Escribano, guía turístico, quien hace una semana llegó al país con un grupo de 12 turistas españoles, con quienes viajó a Tortuguero donde enfrentó la tragedia de Arantxa.

“Nos lo deben a los españoles que venimos a  Costa Rica. No descansen hasta que no lo encuentren”, puntualizó Escribano durante una conferencia de prensa junto a los padres de la víctima, previa a su viaje hacia Madrid.

Un nicaragüense de apellido Díaz, indocumentado, único sospechoso del hecho quien fue dejado libre por falta de pruebas por las autoridades judiciales, quedó este miércoles a la orden de Migración. Deberá permanecer 30 días detenido mientras se esclarece su condición migratoria y se aclaran exámenes de laboratorio forense.

Viajamos pero no buscamos la muerte

“Los españoles hoy en día por fortuna viajamos por todo el mundo, a destinos más o menos peligrosos y  decidimos el riesgo que asuminos en cada momento”, dijo Miguel Escribano.

“Pero –agregó–  ojo, nosotros no buscamos la muerte; consultamos antes de los viajes en los archivos de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores, que son los expertos de ello, para cada destino al que nos dirigimos y tomamos nuestras medidas de precaución para que no nos pase nada”.

“No fue este el caso. Tortuguero, nos decían, que era un lugar muy seguro en el que nunca sucedía nada. Todo el mundo nos decía que era una maravilla. Con nosotros, incluso el hotel, no tenía ningún aviso puesto, no nos avisó de ningún riesgo. Y después de la tragedia nos vamos enterando de cosas que, parece ser, nadie sabía… Es posible que haya personas en Tortuguero, en cualquier otro sitio, que sean de lo peorcito y que no estén controladas, incluso si tienen antecedentes penales. Es posible que esas personas te estén atendiendo personalmente o que incluso estén contratadas en algún sitio sin saber su documentación”, advirtió Escribano quien tenía cinco años de relación con Arantxa.

 Mal destino pero vamos a seguir viniendo
Escribano dijo que pese a la amarga experiencia continuarán viniendo a Costa Rica.

“Las playas de Tortuguero estaban siendo patrulladas noche y día por la policía. Y qué casualidad que durante nuestra estancia tuvieron que retirarse para atender otro asunto y nos tocó a nosotros. Mal destino. Esto no puede quedar sin solución. Costa Rica: no descansen. Cuiden a sus hijos, cuiden a sus muejres, cuiden a sus gentes y cuídennos a nosotros cuando venimos aquí a visitarlos, con toda la ilusión, porque queremos seguir viniendo y vamos a venir y no nos importa que haya riesgo en el país”, puntualizó.

“¡Pero avísennoslo!, para que tomemos nuestras precauciones y si no se puede salir de un hotel nos lo dicen y no salimos; y si tenemos que salir acompañados, salimos acompañados; y si tenemos que salir con una pistola, que nos lo digan y salimos con una pistola”, enfatizó.

Un ataque salvaje y cobarde

Escribano describe como salvaje y cobarde el ataque sufrido por su compañera.

“En esta tragedia hay un solo culpable y es el asesino (…) y hay que encontrarlo y por favor no descansen. Nos lo deben a los españoles que venimos a  Costa Rica. No descansen hasta que no lo encuentren. Arantxa Gutiérrez salió a correr por la mañana, temprano, por la paradisíaca playa de Tortuguero, como podría haber hecho cualquier mujer, cualquier hija suya, cualquier hermana; para disfrutar de sus deseadas y maravillosas vacaciones. Fue atacada por un maldito indeseable y con el móvil de la agresión sexual fue asesinada, parece ser, por estrangulación, a tan solo 50 metros del hotel en el que estábamos. Una vez más somos testigos del ataque salvaje y cobarde a una mujer”, dijo.

“Esas creencias sociales que normalizan la violencia en contra de una mujer. Ignoramos hasta donde se entiende el machismo y hasta donde las sociedades boicotean la dignidad de las mujeres a favor de la masculinidad hasta tal punto que una mujer no pueda disfrutar de la naturaleza a plena luz del día ella sola, generando miedo e inseguridad al resto de las mujeres para vivir su libertad. ¡Queremos a las mujeres vivas! Las queremos iguales, dignas y con orgullo. Permítannoslo. Costa Rica: permítannoslo”, añadió.