Edgar Fonseca, editor

Ante el temor de que sobrevenga una “hecatombe” económica tras la pandemia del coronavirus, el exRegulador General y economista, Dennis Meléndez, propone que el país debe aspirar a una gestión de rescate ante el Fondo Monetario Internacional por unos $5 mil millones, como lo acaba de hacer Panamá.

La pandemia deja hasta este domingo 134 contagiados y 2 fallecidos en el país, según el recuento oficial más reciente.

Meléndez y los economistas Eli Feinzaig, Luis Mesalles y Thelmo Vargas así como la editora de opinión de La Nación, Giselly Mora, criticaron fuertemente el viernes anterior las medidas adoptadas hasta ahora por el gobierno para enfrentar los potenciales efectos de la pandemia en la economía nacional. Las ven recargadas sobre el sector privado.

Durante la crisis por la enfermedad del coronavirus, el Estado debe ser solidario y reducir fuertemente sus gastos, incluida una rebaja del 50% en los salarios, propusieron los articulistas.

“Creo que su lectura es muy unilateral, marcada por su obsesión con reducir al Estado al mínimo, cuando precisamente en estos tiempos se ve la importancia de una institucionalidad sólida”, reaccionó el también economista y exministro de Educación, Leonardo Garnier, al referirse al planteamiento de dichos articulistas.

Todos sin excepción debemos sacrificarnos

“Si aplicamos el principio de solidaridad en su verdadera dimensión, todos, sin excepción, debemos sacrificarnos”, ratificó el exregulador, Meléndez, ante consultas de este editor.

¿Cómo ve las medidas adoptadas hasta ahora para enfrentar impacto económico-social por la pandemia? Suficientes, insuficientes? ¿Oportunas? ¿De largo alcance?

-Fatales. La de posponer pago de impuestos solo favorece a los empresarios que no lo necesitan (porque son los s que tienen ingresos). Si se quisiera hacer algo útil sería suspender los impuestos a la gente, no que las empresas los cobren y se queden con ellos. Bajar tasas de política monetaria de nada sirve. El problema no viene de allí. Hay que buscar cómo ayudar a la gente que se está quedando sin empleo, sin ingresos. Para eso el gobierno necesita ingresos sanos. Si aplicamos el principio de solidaridad en su verdadera dimensión, todos, sin excepción, debemos sacrificarnos. Me causa mucha tristeza que se pida al sector privado todo el ajuste y nada al sector público.

Un cráter fiscal a la vista

-Desde esa posición, ¿cuáles medidas considera son clave y el gobierno debería echar a andar?

-Eso es lo que decimos en el artículo (del viernes). Todos debemos sacrificarnos y el sector público debería ser el primero. Así como la Asamblea Legislativa autoriza rebajo temporal de jornadas y salarios, lo mismo debería hacer el gobierno. Mandar un montón de gente para la casa a hacer, diz que teletrabajo, y cerrar instituciones completas. ¿Qué le pasa a este país si cerramos por 6 meses el Ifam, Inder, Invu, Ministerio de Planificación, de Ambiente y muchos otros más que no son clave en la presente crisis? Esa economía en salarios debería financiar el plan Proteger, en vez de aumentar la deuda, disfrazándola de transferencia del INS y otras instituciones. Eso sería la forma sana de no abrir ya no un hueco fiscal, sino un cráter fiscal.

Hay que acudir al FMI

En la presente emergencia usted ha planteado la conveniencia de elevar ante el FMI una gestión de rescate. ¿Por qué razones? y ¿Por qué monto?

-La crisis que se viene, post pandemia, es de grandes proporciones. Por el momento el gobierno y Banco Central están cómodos con los recursos externos que tienen en reserva. Pero, hay un elevado monto de divisas que se están perdiendo. Sólo en turismo son $4500 millones por año. Siendo optimistas de que la crisis pase en 6 meses, no podremos aspirar a más de $1000 millones de ingresos por este concepto. Por la recesión mundial y porque ya la pérdida de competitividad interna por la revaluación cambiaria venía afectando la inversión externa directa (el año pasado disminuyó 20%, una caída de más de $500 millones) para $2020 no puede esperarse un gran flujo de recursos por este concepto, si acaso reinversión de útilidades de algunas de las empresas de zona franca. Pero, además, la recesión mundial que se anticipa, disminuirá la demanda de nuestras exportaciones. Fácilmente podemos perder de $2 mil a $4 mil millones es exportaciones. Es cierto que, por la recesión interna también disminuirán las importaciones, principalmente por precio del petróleo, pero estas son menos elásticas que las exportaciones. Por el momento, nuestra principal crisis es fiscal, con un déficit que, sin regla fiscal, fácilmente superará el 12% del PIB. Pero lo peor que nos puede ocurrir es que a este tremendo hueco fiscal se nos sume una crisis de balanza de pagos. Ahí sí tendremos una hecatombe. El FMI anunció que tiene disponibles $50 mil millones para ayudar a los países en esta crisis. Ya muchos países han anunciado que tocarán las puertas de este organismo, entre ellos Panamá, que anunció que solicitó $5 mil millones. Y eso que Panamá no está fiscalmente enfermo y muy lejos de un desbalance externo grave. Si Costa Rica, probablemente por razones ideológicas, se rezaga, en el momento en que lo va a necesitar, será demasiado tarde. Para entonces, las condiciones que pedirá aprobar el FMI (aplicar estrictamente la regla fiscal, subir el IVA al 16%, congelar inversión pública no prioritaria, etc.) será, ideológicamente, inaceptable para nuestro gobierno. Muy probablemente, para entonces, hasta corremos el riesgo de que el presidente expulse a los funcionarios del FMI que se lo pidan, como hizo Rodrigo Carazo en 1980. Monto. Nadie puede predecir eso. Pero, por lo menos, los mismos $5000 millones que ha solicitado Panamá. Y este era el momento propicio para pedir los recursos del FLAR, no hace dos años en que lo único que se pretendía era sostener artificialmente el tipo de cambio, en época de campaña política.

——————————————————————————————————————Garnier ve una lectura obsesiva por reducir el estado

El también economista y exministro de Educación, Leonardo Garnier, criticó como una posición “obsesiva” por reducir el Estado la de dichos articulistas.

“Creo que su lectura es muy unilateral, marcada por su obsesión con reducir al Estado al mínimo, cuando precisamente en estos tiempos se ve la importancia de una institucionalidad sólida”, respondió Garnier ante consultas de PuroPeriodismo.com

“Los países con estados más débiles y sin sistemas de seguridad social son los que están teniendo más problemas para enfrentar la crisis. Esto no quiere decir que todo esté bien con el Estado, evidentemente no, y hay mucho que reformar y corregir”, destacó.

“Pero proponer bajar a la mitad el empleo y los salarios públicos en un momento de recesión no solo es mala economía (justamente en medio de una recesión al estado le toca aumentar el gasto para estimular la economía) sino que desconoce la importancia que, en estos momentos, juegan muchas de esas instituciones”, afirmó.


“Obviamente –dijo– algunas de sus recomendaciones son sensatas, igual que mucho de lo que está haciendo el gobierno, pero el fondo del artículo es incorrecto y refleja más la ideología de quienes escriben que lo que sugiere la teoría económica”.