Leonardo Garnier vía Facebook

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Reacciones rápidas a los datos de hoy sobre la pandemia, y al anuncio de que hay que “volver atrás” con los cierres. 

Cuando estando en fase 2 se empezaron a disparar los contagios, lo que correspondía era volver a fase 1 pero, más bien, avanzamos a fase 3. Hoy no debiéramos sorprendernos del resultado: un nivel insostenible de contagio y la imperiosa necesidad de regresar, tarde, a fase 1. 

Con la información de lo que había pasado en otros países y de cómo venía aumentando aquí el número y la dispersión de los contagios, debimos haber cerrado muchas actividades hace dos o tres semanas pero, más bien, se optó por abrir. Fue una apuesta muy arriesgada. 

Era una apuesta entendible, dada la preocupación por el impacto económico y social del cierre, por la falta de empleo e ingresos de mucha gente. Pero el riesgo era muy alto: también debió ser entendible que el costo de cerrar a tiempo era menor que el costo de cerrar tarde.

Marcha atrás

Hoy, hay que dar marcha atrás. Para mantener funcionando una parte de los sectores productivos y el comercio esencial y que el impacto social y económico no sea tan grave, será indispensable el cierre de actividades menos prioritarias y cortar severamente el contacto social que tan irresponsablemente hemos manejado (léase: no más fiestas, no más reuniones de amigos, no más tés, baby-showers o celebraciones más allá de la burbuja… y la burbuja son los que viven juntos, no la familia ampliada y menos los amigos). 

Todos tenemos que ser mucho más responsables: no cabe ya eso de “pero si no va a pasar nada” porque ya el contagio se nos fue de las manos y ahora hay que frenarlo. Y para eso, en todo lo que no sea esencial, hay que quedarse en casa. Y afuera, hay que usar toda la protección: lavado de manos, mascarillas, caretas, guantes cuando corresponda. 

Y algo vital: será indispensable reforzar las transferencias hacia las familias que se queden sin trabajo y sin ingreso. Y habrá que financiar esas transferencias. Este es un momento para la solidaridad y no digo para la solidaridad caritativa, sino responsable y obligatoria. 

Al Gobierno le toca hacer prevalecer el interés de las personas por encima de cualquier otro: la salud y la subsistencia de todos antes que el privilegio de ninguno. Al Gobierno le toca liderar, a nosotros nos toca ser responsables en los hechos, y apoyar.

Fuente: Facebook Leonardo Garnier, exministro Educación