Edgar Fonseca, editor/Foto redes y diario La Prensa, Managua

Un sujeto no identificado lanzó una bomba molotov a la capilla de la Sangre de Cristo en la Catedral Metropolitana de Managua, causando un incendio que dejó cuantiosos daños materiales al templo madre de la Iglesia Católica en Nicaragua, incluyendo la destrucción de la imagen, destacan medios de Managua como Confidencial y La Prensa.

El cardenal Leopoldo Brenes, máximo prelado de la iglesia de Nicaragua, lo condenó como un “acto de terrorismo”.

El atentado, perpetrado a las 11 a.m. de este viernes, fue confirmado por la hermana Arely Guzmán, administradora del templo, quien se encontraba en los predios de Catedral cuando sucedieron los hechos.

Según testigos, un hombre entró y solamente dijo “vengo a la Sangre de Cristo”, iba encapuchado y llevaba algo en la mano.

El cardenal de Managua Monseñor Leopoldo Brenes condenó el suceso, denunció que fue planificada y lo atribuyó a un acto de “terrorismo”.

«Este fue un acto planificado… es un acto de terrorismo», dijo ek cardenal Brenes, según La Prensa.

El presidente Daniel Ortega esquivó referirse al ataque durante un discurso de celebración de la Fuerza Aérea en Nicaragua, que dio en su encerrado en su recinto privado junto a tres generales y su mujer.

La primera dama y vicepresidenta Rosario Murillo lo atribuyó a una vela encendida.

Murillo dejó entrever que el siniestro se debió a “las veladoras que encienden los feligreses” pero el Cardenal Brenes negó que ese sea el origen.

Un individuo con el explosivo

El atentado ocurrió a las 11:00 de la mañana de este 31 de julio. Según los testigos, el hombre que ingresó al templo vestía una camisa color celeste y bastante holgada con la que ocultaba el explosivo, preguntó la ubicación exacta de la capilla de la Sangre de Cristo y luego se dirigió al lugar indicado, destaca Confidencial.

Minutos después observaron las llamas que salían de la capilla, añadieron testigos.

“Tiraron una bomba a la imagen de la Sangre de Cristo y quedó todo destrozado”, expresó la hermana Arely Guzmán. “El fuego destruyó el sagrario con el cuerpo del Señor (la hostia consagrada), la imagen de la Sangre de Cristo y toda la capilla está destrozada”, describió la religiosa, según el referido sitio.

Por su parte, la Arquidiócesis de Managua dijo en un comunicado que en este momento se están realizando las investigaciones pertinentes y que no tienen mayor información sobre el caso.

El atentado en la Catedral de Managua se registra dos días después que sujetos desconocidos profanan la capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Nindirí.

En esa ocasión, la Arquidiócesis de Managua explicó en un comunicado que los desconocidos “no sólo robaron la custodia y el copón, sino que quebraron imágenes, ultrajaron el sagrario, pisotearon las hostias, quebraron bancas, ocasionaron daños a muebles, puertas y tubería y no bastándoles con estos ultrajes, hicieron sus necesidades fisiológicas sobre lo que pudieron”, agrega Confidencial.

La Cámara Americana de Comercio condenó la acción y demandó su esclarecimiento.

Un acto terrorista

El cardenal Brenes no dudó en tildar de “acto terrorista” lo sucedido.

“Un acto terrorista, lo quiero decir claramente, esto es un acto de amedrentar a la iglesia en su misión evangelizadora, nuestra misión es seguir anunciando la palabra del Señor”, denunció el máximo prelado nicaragüense en conferencia de prensa.

“Esto hiere el sentimiento dentro de nosotros”, manifestó Brenes.

Se combustionó la estructura, dice Murillo

“Lamentablemente se combustionó la estructura, las cortinas y las flores que lo adornaban por la existencia de veladoras encendidas en el entorno a la sangre de Cristo se comprobó que son las veladoras que encienden los feligreses que buscamos como pagar promesas a nuestros santos, en este caso nuestra sagrada Sangre de Cristo”, justificó la primera dama, Murillo, en su alocución diaria ante el país.

El cardenal Brenes desmintió que en la capilla haya veladoras, ni cortinas cerca de la imagen de la Sangre de Cristo.

 “No hay ninguna vela y tampoco tenemos cortinas, nuestra capilla no tiene cortinas y no tiene veladoras”, afirmó el prelado.

“Estos son actos de terrorismo, una bomba de gran poder, la imagen quedó calcinada”, dijo el cardenal Brenes.

“Hemos derramado muchas lágrimas porque esta imagen para nosotros significa mucho y también para el pueblo católico y el pueblo devoto de la sangre de Cristo”, lamentó el purpurado.

“Es un acto condenable de mi parte como también de mis colaboradores y quiero decir claramente que fue un acto planificado con mucha calma. Según lo que me decían algunos laicos que el hombre pasó más de 20 minutos dando vueltas alrededor y después que tiró ese artefacto, una bomba molotov, la verdad tendrá que salir a luz, hasta planificó por dónde iba a salir, hay una verja que se nos robaron hace poco y por ahí salió”, agregó.