Edgar Fonseca, editor/Foto Confidencial, Managua

El excanciller de la República, Francisco Aguirre Sacasa, de 75 años, fue presentado por la Policía Nacional como “capturado por ser receptor de objetos robados”, tras comprar dos campanas de bronce que resultaron ser robadas de la parroquia San José Obrero de la ciudad de Granada. Sin embargo, el exfuncionario sostiene que “este caso tiene bemoles políticos”, y detalla cómo  entre 15 y 20 policías llegaron a su casa a preguntar por las campanas, informó el sitio Confidencial de Managua.

Según Aguirre Sacasa, él no fue detenido en su residencia, sino que la Policía le pidió que llegara a ampliar sus declaraciones el viernes por la noche, y luego lo internaron en el Hospital Carlos Roberto Huembes, de la Policía, hasta el sábado en la mañana, cuando ocurrió la conferencia de prensa, en la que lo presentaron esposado y como “tope”, agrega el sitio.

El también exdiputado liberal asegura que las campanas las compró antes del 22 de julio, cuando aún no se había informado del robo en la iglesia de Granada, revelado hasta el tres de agosto, como indicó la Policía. “Sí me hubiera dado cuenta que a una iglesia de Granada le robaron esas campanas yo hubiera tomado contacto con el obispo de Granada instantáneamente, y se las hubiera entregado yo a él, porque a mí no me interesa comprar cuestiones robadas ni de la Iglesia ni de ninguna persona”, sostiene.

En entrevista con Confidencial, Aguirre Sacasa explicó por qué cree que este caso está tomando “bemoles políticos”.

¿En qué momento lo detienen? 

Ayer (viernes) doy esas declaraciones en la mañana. De repente recibo una llamada de un policía de El Chipote, invitándome a las 9:30 de la noche a que fuera ya, porque querían que ampliara mis declaraciones y que además identificara a los supuestos ladrones. Le dije inicialmente que era muy tarde, pero ellos me dijeron que necesitaban eso porque al día siguiente iban a abrir este caso en Granada y que sin mi ampliación e identificación de los ladrones iba a colapsar su caso. Entonces ellos me dicen: ayúdenos a salvar el caso. Yo acepto ir en la noche de ayer y me doy cuenta que ni me hicieron más preguntas ni me metieron en el tema verdadero de identificación de los otros. 

¿Cómo lo detienen y lo pasan a la conferencia de prensa? 

Me mandan al Hospital de la Policía, porque parte de su protocolo es tener un médico allí y yo tenía la presión muy alta. Pasé la noche en el hospital de la Policía y allí me hacen una serie de exámenes. Y esta mañana (sábado) me llevan al Chipote otra vez, y allí sí desemboca en lo que vos viste en las redes sociales. 

¿Qué le dicen en ese momento? 

No me dicen nada. Vos sabés que en los Estados Unidos lo que se hace con una persona detenida es, primero, permitirle llamar a un abogado, y segundo, decirle de qué está siendo acusado, y eso nunca me lo dijeron a mí. 

¿Lo esposan y lo presentan en la conferencia? 

Me llevaban de un lugar a otro. Ahora, en honor a la verdad. Hay varios de ellos (policías) que actuaron conmigo con sumo profesionalismo, otros que no. Y todo lo que llevé conmigo: mi billetera, mi reloj, me lo devolvieron intacto. 

¿Una vez que termina la conferencia de prensa lo dejan ir a su casa o ellos lo llevan?

Ellos me llevan, otra vez a una celda pequeña donde estábamos todos los involucrados en este triste capítulo. Y ahí es donde por segunda vez el que me vendió las campanas dice que lamentaba, y en voz alta para que todos lo escuchasen, que él había comprado de buena fe las campanas y que me las iba a pagar. Y eso lo escucharon los policías que estaban conmigo en ambas ocasiones. Después de eso, me entregaron mis artículos personales y me mandaron a dejar a mi casa.