Edgar Fonseca, editor/Foto El Mundo, Madrid

Cobran intensidad los rumores sobre el posible traslado del Rey Juan Carlos a la República Dominicana y crece la curiosidad por la familia Fanjul, la dinastía astur-cubana, una de las mayores fortunas de Estados Unidos, que ha levantado un imperio con el azúcar, y sobre todo, por dos de sus miembros; los hermanos Pepe y Alfonso (Alfie) Fanjul, uno demócrata y otro republicano, íntimos amigos del monarca emérito desde hace décadas y que, por lo que parece, podrían prestar ayuda al Rey Juan Carlos en estos momentos, informa El Periódico de Barcelona. 

Desde que el rey Juan Carlos anunciase su intención de abandonar España, y pese a los rumores que lo situaban en Estoril (Portugal), la opción de un ‘exilio’ caribeño parece ahora la opción más factible, agrega dicho medio.

La relación entre los Fanjul y el monarca emérito empezó a forjarse en los veranos de Mallorca, en las reuniones organizadas por Cristina Macaya en su casa. Pepe y Alfie llevan años siendo anfitriones del padre de Felipe VI en sus propiedades de Casa de Campo, en La Romana (República Dominicana), un Sotogrande caribeño, en el que recalan aristócratas, políticos como Felipe González, multimillonarios y artistas como Marc Anthony o Beyoncé. Un estado dentro del propio estado dominicano, asegura El Periódico.

El “rey del azúcar”

El fundador de la saga empresarial fue Manuel Rionda Polledo, natural de Noreña (Asturias), que emigró a América en 1870, a los 16 años, y al que en Wall Street se le bautizó como el “rey del azúcar”. Alfonso, Pepe y sus hermanos Alexander y Andrés se criaron en una casa del barrio de El Vedado, en La Habana, rodeados de cuadros de Goya, Murillo, Caravaggio, Boucher, Lebrun y Sorolla, con visitas de personajes de relevancia como los duques de Windsor. Una casa que el castrismo requisó y convirtió en museo Nacional de Artes Decorativas en 1964. El museo ha estado más cerrado que abierto, con la sospecha de la venta, por parte del Gobierno, de las obras que estaban en su interior.

En 1959, el imperio industrial de los Fanjul en Cuba ocupaba el tercer lugar en producción de azúcar en el mundo. Era una de las familias más adineradas de la isla en los años 50 y lo más parecido a la nobleza en una república. Cuatro ingenios azucareros, una docena de casas, cuatro edificios de apartamentos y un puerto eran algunos de los bienes que conformaban el patrimonio de Lilian Gómez Mena y Alfonso Fanjul, padres de los empresarios que hoy manejan la empresa familiar en Florida, detalla El Periódico.

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