Alexánder Aguilar Soto, periodista


Siempre me ha gustado el fútbol. Desde que tengo razón de ser. Y creo que nunca jamás me dejará de gustar.


Hoy he leído y visto muchísimo sobre la repentina muerte de Diego Armando Maradona, un genio absoluto en la cancha y con el balón pegado en aquella zurda mágica, única. De los mejores por siempre en este deporte tan hermoso, tan emocional y único.


Un astro del fútbol. Pero hasta ahí. Un ser humano que la historia moderna no le debe nada como ese modelo y ejemplo positivo que pudo haber sido y nunca fue.


Me impactó muchísimo cuando murió Nelson Mandela, la Madre Teresa, Juan Pablo II, Viktor Frankl, Stephen Covey…. por ejemplo.
Y me hubiera impactado igualmente, aunque no lo viví, la muerte de Winston Churchill, Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Marie Curie, Helen Keller, Oskar Schindler, por mencionar gente que sí aportó y dejó un legado sólido a la humanidad, que bien valdría copiar, modelar y replicar en todas las generaciones presentes y futuras. Seres humanos completos en su aporte a una historia del mundo que necesita de todo menos ejemplos tan deprimentes, negativos y trágicos como el de Maradona, quien en una integralidad de persona perdió todos sus partidos 10-0.


La “mano de Dios” lo describió muy bien siempre…


Hoy la sociedad, en todas sus latitudes y condiciones, necesita y urge de legados robustos e imborrables de personas que transmitan y contagien valores y principios positivos, liderazgo, influencia, buenos hábitos, respeto por la vida, actitud de nivel superior.
Muere un jugador de fútbol excepcional, aunque la leyenda de ser humano pudo haber sido mas nunca lo será.

Fuente: Facebook Alexander Aguilar Soto periodista, consultor