Oscar Arias, expresidente y Premio Nobel *

El resultado de la elección del 3 de abril de este año no fue ninguna sorpresa para mí, ya que con mucha antelación le había manifestado públicamente a nuestro candidato, José María Figueres, que él no tenía posibilidad alguna de triunfar, y que una tercera derrota consecutiva de nuestro partido podría conllevar a su desaparición. 

En su oportunidad la prensa nacional divulgó mi triste pronóstico. 

Pasada la elección, las bases liberacionistas esperábamos una evaluación crítica sobre la campaña, la cual nunca se dio. 

También esperábamos que los dirigentes actuales y de campaña asumieran su responsabilidad en la derrota y pusieran su renuncia, como se estila en los partidos políticos de las democracias más maduras y consolidadas del mundo.  Esto tampoco se dio.  

Luego de la derrota un proceso de introspección y de renovación era indispensable para la continuidad del partido, y es precisamente la ausencia de rendición de cuentas lo que tiene a Liberación Nacional sumido en una profunda crisis.  


La búsqueda de nuevos liderazgos es una de las principales obligaciones que tenemos quienes tuvimos la oportunidad de servirle a Costa Rica desde diferentes cargos políticos.  Es esa la razón por la cual toda mi vida he intentado impulsar la carrera política de personas que considero valiosas tanto ética como intelectualmente. 

Para que esto sea posible es indispensable que mucho dirigente de Liberación se aparte para darle espacio a nuevas generaciones de costarricenses, a fin de que continúen con la obra liberacionista bajo la guía de los principios socialdemócratas que nos inspiran.

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