Edgar Fonseca, editor

“La última palabra no la tienen los tiranos”, advirtió este domingo el obispo nicaragüense, Silvio José Báez, exiliado en Miami, ante los recientes acontecimientos en Nicaragua con la retención policial en Matagalpa del obispo Rolando Álvarez y otras 10 personas, entre sacerdotes y laicos.

La tarde domingo también trascendió que un sacerdote fue secuestrado por fuerzas policiales en Siuna, costa Caribe.

Poderes tiránicos

“Así son los poderes tiránicos, los de ayer, y los de hoy. Acusan con mentiras, levantan calumnias y procesan injustamente. El profeta no calla. La última palabra no la tienen los tiranos”, destacó monseñor Báez quien debió exilarse en 2018 tras la ola represiva desatada por el régimen de Daniel Ortega para aplastar una rebelión cívica.

“Los tiranos no soportan la palabra profética que pone al descubierto su maldad y sus crímenes. Los poderosos de hoy temen a una Iglesia profética, quisieran ver a la iglesia encerrada en la sacristía con la boca cerrada y ojalá doblegada ante ellos·, remarcó el prelado desde la parroquia Santa Agatha de Miami.

“Dios no abandona ni a sus profetas ni a su pueblo. Por eso el profeta no se calla, aunque esté hundido en un pozo lleno de lodo, aunque esté siendo acusado injustamente o agredido por fuerzas tenebrosas y violentas”, añadió.

El 12 de agosto, monseñor Báez condenó el secuestro del obispo Álvarez.

“Condeno el secuestro de mi hermano Mons. Rolando Álvarez de parte de la dictadura de Nicaragua. Estoy cerca de él con mi cariño y mi oración. Es una luz que brilla en las tinieblas, que las tinieblas no podrán apagar (cf. Jn 1,5). ¡Él y quienes lo acompañan deben ser liberados!”, exigió.