Edgar Fonseca, editor

La diputada gobiernista María Marta Padilla, quien salió llorando del plenario el jueves tras una fuerte discrepancia con la jefa de fracción, Pilar Cisneros, dijo que nadie tiene derecho a un trato prepotente ni grosero.

Cisneros niega haber tendido el incidente con Padilla, quien apoyó una moción para retrasar el resello del plan de eximir al servicio 9-1-1- de la ley fiscal.

Tampoco, dijo, le dará disculpas.

El presidente Rodrigo Chaves vetó en el plan de ley la posibilidad de eximir al 9-1-1 de dicho control fiscal.

Discrepar no da derecho a trato prepotente

“El hecho de discrepar no le da derecho a nadie, y menos a otra diputada compañera de fracción a denigrar, gritar y dar un trato prepotente y grosero a ninguna persona”, ratificó Padilla en un video que circula en redes sociales.

El proyecto de veto necesita de 38 votos para su resello.

El jueves solo contaba con 37 legisladores en apoyo.

Tras el alegado incidente con Cisneros, la diputada Padilla salió llorando del plenario y requirió atención medica en el consultorio de la Asamblea Legislativa y luego en un centro privado, según distintas versiones.

La diputada Padilla defiende al servicio 9-1-1- pues su familia ha sido atendida por dicho sistema en ocasiones de emergencia.