PuroPeriodismo/Especial Mundo Deportivo, Barcelona/Foto Manel Montilla

Nueva derrota del Barça en una semana trágica, esta vez en un Clásico en el que nunca tuvo opciones de ganar. Dos goles de Benzema y Valverde en la primera parte bastaron para desarmar a un Barça que no supo reaccionar, que se vio claramente superado por los blancos y que sólo inquietó a Lunin en el tramo final a la desesperada, cuando logró recortar diferencias. Pero un penalti de Eric a Rodrygo acabó con las ilusiones del Barça y certificó la primera derrota azulgrana en la Liga y la pérdida del liderato, que pasa a manos blancas. Tras el varapalo en la Champions, nuevo golpe duro para un equipo al que le faltó alma y confianza.

Con Sergi Roberto finalmente como lateral derecho, Koundé como central y De Jong como principal novedad en el centro del campo en detrimento de Gavi, el Barça salió a intentar controlar el partido y dispuso de las primeras ocasiones. Fueron intentos tímidos, tras buenas acciones de De Jong, Pedri o Dembélé, pero apenas inquietaron a Lunin. El Madrid, por su parte, renunciaba de salida al balón y esperaba bien cerrado atrás, esperando una ocasión para sorprender a la contra.

Así llegó el primer golpe del Real Madrid, prácticamente en la primera acción clara de ataque que tuvieron. Kroos se deshizo de Busquets, que no lo pudo frenar ni haciendo falta y lanzó la contra para Vinicius. El brasileño superó a Sergi Roberto por velocidad, se plantó solo ante Ter Stegen y el alemán evitó el gol en primera instancia con otra parada decisiva, pero el rechace le cayó a Benzema, que no perdonó. No habían pasado ni doce minutos y el Madrid ya mandaba en el marcador.

Poco varió el guión del partido tras el primer gol. El Barça seguía teniendo la posesión y el control del partido, pero no lograba crear peligro. Hasta que en el minuto 24 una buena combinación colectiva acabó en las botas de Pedri, que adivinó la entrada de Raphinha por la derecha y el centro del brasileño le llegó a Lewandowski. Pero el polaco, casi sobre la misma línea de gol, la mandó muy alta por encima de la portería.

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