• Dennis Martínez, exbeisbolista nicaragüense Grandes Ligas EE.UU.

Recuerdo hace cinco años cuando recibí la noticia que el estadio nuevo, que se construía tras la donación de Taiwán, llevaría mi nombre: Dennis Martínez. Fue una sensación única, un enorme reconocimiento a que la “joya de la corona” de las nuevas construcciones para los Juegos Centroamericanos llevara el nombre de un joven salido de Granada. Dije: “¡Gracias Dios!”.

Días previos a la inauguración me temblaban las piernas por el gran significado, pero lo que ocurriría en la segunda inauguración, la cual fue más genuina porque no fue partidaria, sino con la gente que le gusta el deporte, me sobrepasó.

En su momento declaré que la emoción era superior al Juego Perfecto, porque esa euforia, esos aplausos y ver a la gente en pie en mi país no tenía comparación. 

Lo mejor había sido la reacción de los nicaragüenses, había unanimidad entre todos a pesar de las diferentes ideologías políticas, el deporte conseguía unir a una sociedad que se estaba fragmentando por malos manejos en los círculos de poder.

Especial PuroPeriodismo/Diario La Prensa, Managua