Edgar Fonseca, editor

Costa Rica, Chile y México registran las mayores tasas de desigualdad de ingresos entre las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, según un reciente reporte oficial de dicho ente.

El estudio aplica el coeficiente Gini en que 0 representa completa igualdad y 1 completa desigualdad.

Según el informe, dichas tres naciones latinoamericanas superan a EE.UU. que registra un coeficiente Gini de 0.395 y ocupa el quinto lugar en la clasificación.

La nación norteamericana es superada por Turquía que aparece en el cuarto puesto.

Luego, entre las 10 primeras figuran: Lituania, Reino Unido, Latvia, Israel y Corea del Sur.

El nivel más alto en medio siglo

La desigualdad de ingresos en los países de la OCDE está en su nivel más alto del último medio siglo. El ingreso promedio del 10% más rico de la población es aproximadamente nueve veces mayor que el del 10% más pobre en toda la OCDE, siete veces más que hace 25 años, destaca el informe.

Sólo en Turquía, Chile y México –consigna– ha disminuido la desigualdad, pero en estos dos últimos países los ingresos de los más ricos siguen siendo más de 25 veces los de los más pobres.

La crisis económica ha añadido urgencia a la necesidad de abordar la desigualdad. La incertidumbre y el temor al deterioro y la exclusión social han llegado a las clases medias de muchas sociedades, advierte dicho estudio.

Detener la tendencia al aumento de la desigualdad se ha convertido en una prioridad para los responsables de las políticas en muchos países.
En las economías emergentes, como China y la India, un período sostenido de fuerte crecimiento económico ha ayudado a sacar a millones de personas de la pobreza absoluta, resaltan.

Pero los beneficios del crecimiento no se han distribuido uniformemente y los altos niveles de desigualdad de ingresos han aumentado aún más. Entre las economías emergentes dinámicas, sólo Brasil logró reducir fuertemente la desigualdad, pero la brecha entre ricos y pobres sigue siendo aproximadamente cinco veces mayor que en los países de la OCDE, consigna el reporte.


La OCDE analiza las tendencias de la desigualdad y la pobreza en las economías avanzadas y emergentes. Examina los factores que impulsan las crecientes desigualdades, como la globalización, el cambio tecnológico sesgado hacia las habilidades y los cambios en los enfoques políticos de los países. Y evalúa la eficacia y eficiencia de una amplia gama de políticas, incluidas la educación, el mercado laboral y las políticas sociales, para abordar la pobreza y promover un crecimiento más inclusivo.

Fuente: OCDE