PuroPeriodismo/La Prensa, Managua

La dictadura mandó a derogar la Ley 840, que otorgaba concesión para la construcción y operación del Gran Canal de Nicaragua hasta por 100 años al supuesto multimillonario chino Wang Jing, cuya empresa, Hong Kong Nicaragua Development (HKND), nunca inició las obras para el megaproyecto. Sin embargo, el sueño del régimen sigue vivo y ahora está en busca de nuevos inversionistas para hacerlo realidad.

China a la cabeza de los posibles inversores

La opción más considerada es China, incluso desde antes que Ortega reconociera el principio de una sola China, en detrimento de las relaciones con Taiwán.

En junio de 2013, año en que la Asamblea Nacional aprobó la Ley del Proyecto del Gran Canal Interoceánico (Ley 840), el politólogo y hoy ex preso político desterrado, Félix Maradiaga, proyectó que Ortega iba a tener que estrechar relaciones con China, en vez de Taiwán, para tener acceso a la inversión del gigante asiático en el hipotético caso de que estuviera interesado en construir el anhelado Canal, de otra manera iba a ser imposible, manifestó Maradiaga en ese momento.

Con trámite de urgencia los diputados de la Asamblea Nacional aprobaron el miércoles 8 de mayo una reforma enviada por Daniel Ortega a la Ley 800, Ley del Régimen Jurídico del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua y de Creación de la Autoridad del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua. En esta reforma se incluía la derogación de la Ley 840, ley de la concesión.

Sin embargo, lejos de dejar ir la idea del proyecto, la dictadura lo pasó a manos del Estado, con uno de sus hijos a la cabeza y su aparente sucesor en el poder: Laureano Ortega Murillo, quien fungirá como “Secretario de la Autoridad Nacional del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua”; junto al ministro de Transporte como presidente y un delegado de la Costa Caribe como vicepresidente.

Si se toma en cuenta la premisa de que la dictadura de Daniel Ortega solo establece negocios y relaciones con sus iguales —países controlados por regímenes autoritarios— muchos esperan que ahora la concesión del proyecto esté abierta a un nuevo postor dentro de un limitado grupo de naciones: China, Rusia, Venezuela o Irán. Aunque es el primero el que tendría más sentido, de acuerdo con lo que hasta ahora han demostrado.

Los descartados

Las realidades de Rusia, sumida en la guerra que inició en Ucrania; y de Venezuela, resistiendo sus propias crisis internas, son suficiente para descartar a estos dos países como opciones, coinciden los críticos y opositores al régimen orteguista.

En el caso de Irán, Ortega mencionó el proyecto del Canal Interoceánico frente al presidente iraní, Ebrahim Raisi, quien visitó el país en junio de 2023. En esa ocasión, Ortega dijo en el acto de recibimiento que el canal de Panamá ya no es suficiente, por eso Estados Unidos quiere el control de Nicaragua “para que ningún otro país con Nicaragua pueda desarrollar el canal”.

A la vez, el presidente iraní, quien habló antes de Ortega, llamó a Nicaragua “país hermano y amigo” y llevó su discurso por la misma línea anti Estados Unidos, mencionando “las conspiraciones, los trucos y los planes de los enemigos imperialistas”. También dijo que “existe mucha similitud entre la revolución islámica de Irán y la de la revolución sandinista del pueblo de Nicaragua”.

Pero para los críticos, Irán solo utiliza a Nicaragua para acercarse geográficamente a Estados Unidos, su enemigo al que los ayatolás que controlan a la república islámica consideran “el gran satán”. Además, hasta ahora no se ha conocido ningún negocio importante con este país.

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