Familias “puente” entre Nicaragua y Costa Rica/Los “ticos-nicas” Constantino Urcuyo y Jaime Ordóñez, y los “nicas-ticos” Alberto y Vicky Cortés Ramos cuentan sus historias binacionales

6

PuroPeriodismo/Confidencial, Managua, desde el exilio

Vicky Cortés Ramos es una nica-tica, hija de madre costarricense y padre nicaragüense, que nació en Managua y estudió en el Colegio Teresiano de la capital nicaragüense hasta 1978. Sus padres decidieron mudarse a San José, justo antes de la insurrección de 1978. Hoy, Vicky es coreógrafa y maestra de danza en la Universidad Nacional de Costa Rica (UCR).

En 2014, Vicky recibió el Premio Nacional de Danza de Costa Rica por la mejor coreografía, representada en la obra “Margarita”, basada en sus recuerdos personales sobre el poema de Rubén Darío. En febrero de 2026, obtuvo el mismo galardón por la coreografía de la obra “Su-venir”. 

Pese a que tiene más de 40 años de vivir en Costa Rica, Vicky reconoce que lleva presente en su vida la nicaraguanidad, que ella llama “la forma muy directa de ser nicaragüense, de el volumen de la voz, de la expresión, nicaragüense”, y asegura que el germen idiosincrático y psíquico nicaragüense, le produce una gran alegría.

Su hermano, Alberto Cortés Ramos también nació en Managua y aprobó el sexto grado en el Colegio Centroamérica de Nicaragua, donde jugaba fútbol.

La familia vivía en la Carretera Sur, en el borde del valle de Ticomo, y Alberto recuerda el paisaje del Lago Xolotlán y el Volcán Momotombo en el horizonte. También, los viajes a una finca en Matagalpa, donde advertían de movimientos militares, por parte de la Guardia Nacional y de guerrilleros sandinistas.

Alberto y Vicky se trasladaron a Costa Rica huyendo de la inminente guerra en Nicaragua. Una de los eventos que marcó a Alberto, fue recibir la llamada que le avisó del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro. “Mi tío, que trabajaba en la Cruz Roja, me pidió que le avisara a mi mamá que habían matado a Pedro Joaquín, Luego entendí lo que significaba”, narra.

PuroPeriodismo/Confidencial, Managua, desde el exilio

Deja un comentario