-El diario aseguró que al menos dos fiscalías federales de Brooklyn y Manhattan adelantan indagaciones sobre supuestos vínculos del presidente Gustavo Petro con el narcotráfico
PuroPeriodismo/El Tiempo, Bogotá
La relación entre Colombia y Estados Unidos, que atravesaba un momento de tensa calma, volvió a sacudirse este viernes por una revelación de The New York Times. El diario aseguró que al menos dos fiscalías federales de Brooklyn y Manhattan adelantan indagaciones sobre supuestos vínculos del presidente Gustavo Petro con el narcotráfico. Fuentes en Washington le confirmaron a este diario que, si bien la conducta del presidente colombiano está siendo evaluada en el marco de una serie de investigaciones judiciales, no sería el centro de tales pesquisas.
“Hay investigaciones en curso relacionadas con casos de narcotráfico, pero no están centradas exclusivamente en el presidente colombiano”, le dijeron a este diario fuentes familiarizadas en la capital estadounidense. La publicación, de todas formas, amenaza con aturdir una relación bilateral que venía mostrando señales de normalización.
Se explora, entre otras cosas, si Petro ha sostenido reuniones con narcotraficantes y si su campaña presidencial solicitó aportes a estos. Sin embargo, y como subrayan tanto las fuentes consultadas por este diario como el propio reporte, las investigaciones se encuentran en una fase preliminar y no está claro si derivarán en cargos formales.
Aunque los fiscales federales de Brooklyn y Manhattan están adscritos al Departamento de Justicia de Estados Unidos, entidad que forma parte del Gobierno federal, ello no implica que la investigación haya sido iniciada o impulsada por la Casa Blanca, pues los fiscales gozan de independencia en el ejercicio de sus funciones. No obstante, el contexto político en Washington ha alimentado especulaciones sobre el uso de este tipo de procesos como herramienta de presión.
“Las investigaciones, que son independientes, se encuentran en su fase inicial, y no está claro si alguna de ellas dará lugar a cargos penales”, señala el informe de The New York Times.
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