Edgar Fonseca, editor
Junieysis Adely Merlo Espinoza, nicaragüense de 29 años, madre de gemelas de cuatro años, murió asfixiada, confirmó este viernes Michael Soto, director a.i. del OIJ, a los medios.
“Desde el punto de vista técnico científico es asfixia por compresión extrínseca del cuello, es decir, la asfixiaron con las manos”, ratificó Soto ante consultas de La Nación.
Así lo estableció la autopsia.
El cuerpo de la víctima fue hallado la madrugada del jueves un terreno de un condominio en Salitral de Santa Ana.
Merlo desapareció el 31 de marzo.
Convivía con un individuo de apellido Ramírez Calvo, dueño de panaderías en Cartago y Santa Ana.
Dicho sujeto está detenido y figura como principal sospechoso en el caso.
Según las investigaciones, el sospechoso pidió a un operador de maquinaria que efectuaba trabajos en el condominio que realizara una excavación mayor.
En esa fosa fue hallado enterrado el cuerpo de la joven madre que fue extraído por autoridades judiciales a las 4 a.m. del jueves.
La víctima era oriunda de Río Coco, Nicaragua. Llegó a residir al paìs hace ocho años y posteriormente entabló relación con el ahora presunto sospechoso de su desaparición y muerte.
El OIJ vincula al detenido a supuesto femicidio.
«Sacrificó su vida por amor a sus hijas»: Familia de joven nicaragüense hallada en fosa en Costa Rica clama justicia
Junieysis Adely Merlo Espinoza, la joven tiktoker nicaragüense encontrada asesinada en una fosa cerca de su vivienda en Santa Ana, Costa Rica, habría cumplido 30 años el próximo 29 de abril. Su vida, sin embargo, se apagó el 31 de marzo, fecha en que su familia en Nicaragua dejó de tener noticias de ella, destaca el sitio La Prensa de Managua que difunde desde el exilio..
Su cuerpo fue entregado por las autoridades costarricenses a su hermano Wilder Ariel Merlo, alrededor de las 5:00 p.m. del 9 de abril y, horas después, fue cremado debido a su avanzado estado de descomposición.
«El cuerpo ya fue cremado, anoche a las 9:00 p.m. me llamaron de la funeraria para despedirme de ella y luego entró a cremación. El Ministerio de Salud de Costa Rica no nos dio el certificado para sacarla del país por el avanzado estado de descomposición, no nos quedó de otra que optar por la cremación. Hasta ayer mi hermana tenía 10 días de muerta, el 31 de marzo fue asesinada», declaró Wilder Merlo a LA PRENSA.
«Sacrificó su vida por sus hijas»
Aunque la familia de la víctima aseguró desconocer la causa de la muerte de la joven nicaragüense. Michael Soto, director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), reveló al medio costarricense La Teja.cr que la autopsia determinó que murió producto de una «asfixia por comprensión extrínseca del cuello».
«En términos muy sencillos es que la asfixiaron con las manos, la tomaron por el cuello con las manos muy fuertemente y le fracturaron el cartílago, lo que impidió que le llegara aire a los pulmones, causando que la persona falleciera», dijo Soto al medio.
La joven nicaragüense dejó en la orfandad a sus hijas gemelas de 4 años. El principal sospechoso del crimen es el costarricense Gustavo Ramírez Calvo, de 57 años, identificado por el OIJ como su pareja. Sin embargo, la familia de la víctima asegura que esa relación había terminado hace más de un año y que ambos solo compartían la vivienda.
«Mi hermana sacrificó su vida por amor a sus hijas. Siempre le decíamos que se apartara de él, porque existía un riesgo en esa relación, nos decía que cuando las niñas cumplieran 10 años ella podía actuar y salir de esa casa y buscar cómo trabajar porque las niñas nunca han estado en guardería», aseguró el hermano de la víctima.
Solicitan apoyo económico
Wilder Merlo llegó a Costa Rica tres días después de la desaparición de Junieysis Adely, con la esperanza de encontrarla con vida. Describió a su hermana como «una joven muy especial, para nosotros y para mucha gente. Era una persona muy sociable, carismática, muy respetuosa, educada, no fue una persona que haya tenido problemas con la sociedad».
Actualmente la familia de la víctima solicita apoyo económico para poder cubrir los gastos de la cremación, repatriación y brindarle cristiana sepultura en su natal San Juan de Río Coco, en el departamento de Madriz.
«Hemos organizado una colecta tanto en Costa Rica, Nicaragua y Estados Unidos. Estamos recolectando para hacer todos los trámites, solo la cremación costó 1,200 dólares, y nosotros pensamos hacer algo simbólico de comprar el ataúd y echar las cenizas de mi hermana, porque hay mucha gente que nos está esperando en Nicaragua», contó el joven.





