Edgar Fonseca, editor/Imagen Red Sismológica Nacional UCR
Un total de 5.781 sismos fueron detectados en 2025 por las estaciones de la Red Sismológica Nacional (RSN-UCR), destacó un informe oficial.
La energía sísmica acumulada de los eventos detectados fue equivalente a un temblor de magnitud momento (Mw) 6,6, añadió el reporte.
Del total, solo 181 sismos (3,1%) fueron percibidos por la población.
Octubre el mes con más sismos y el más fuerte en Quepos
Octubre fue el mes de más intensa actividad del año con 1.426 eventos detectados con calidad alta. Este número representó un gran aumento en comparación con los 354 sismos localizados en setiembre, resalta el análisis.
Dicho mes fue el de la mayor cantidad de sismos reportados desde Julio del 2024 cuando se localizaron 939. Además, la población reportó haber sentido 22 sismos, lo que implicó también un aumento con respecto del mes de setiembre del 2025, cuando se percibieron 18 eventos
El 21 de octubre se registró el sismo más fuerte del año con magnitud 6,1, ubicado 19 km al sur de Quepos, precisó el reporte.
Durante el año, según el informe, los sismos de mayor magnitud alcanzaron Mw 6,1 y se originaron tanto en la zona interplacas como en el límite Coco–Nazca. La intensidad máxima documentada fue de VI (IMM), observada únicamente para el sismo de Quepos, mientras que el resto de los eventos sentidos generaron intensidades moderadas y efectos localizados, consigna el análisis de la RSN-UCR.
Explicaron que por la distribución espacial y profundidad de los eventos, los expertos agruparon el origen de los en cuatro categorías principales: fallamiento cortical superficial (<35 km) en las placas cabalgantes Caribe y Panamá, zona sismogénica interplacas de la subducción de la placa Coco, deformación interna de la placa Coco subducida y fallamiento asociado al límite entre las placas Coco y Nazca.
2025 presenta una actividad sísmica superior al promedio histórico reciente
Según los especialistas, al analizar la variabilidad interanual de la sismicidad desde el año 2012, periodo que coincide con una expansión significativa de la red instrumental y la implementación de herramientas digitales para el reporte de sismos sentidos, se observa que la cantidad anual de sismos localizados por la RSN ha oscilado entre un mínimo de 2.547 eventos en 2013 y un máximo de 6.989 en 2015.
Para el periodo 2012–2025, el promedio anual de sismos localizados es de aproximadamente 4.512 eventos. En este contexto, el año 2025 presenta una actividad sísmica superior al promedio histórico reciente y se ubica entre los años con mayor número de sismos registrados desde el inicio de dicho periodo, consigna el estudio.
En contraste, aclararon, la cantidad de sismos sentidos por la población muestra una variabilidad distinta. Entre 2012 y 2025, el número anual de eventos percibidos ha fluctuado entre 153 sismos en 2023 y 285 en 2018, con un promedio de 217 sismos sentidos por año. El valor correspondiente al 2025 (181 eventos) se sitúa por debajo de este promedio, lo que permite caracterizar al 2025 como un año con una percepción ep- ción sísmica relativamente baja en comparación con otros años del mismo periodo, a pesar del elevado número de sismos registrados instrumentalmente.
Según los expertos, esta diferencia entre la actividad sísmica registrada y la sismicidad percibida por la población pone de manifiesto que un aumento en el número total de sismos no implica necesariamente un incremento proporcional de los eventos sentidos, y refleja la influencia combinada de factores como la magnitud, la profundidad y la ubicación de los sismos. Las características específicas de la sismicidad del 2025 se analizan con mayor detalle en las secciones siguientes, considerando su distribución espacial y temporal, así como su magnitud, profundidad y origen tectónico.
Patrones espaciales de la actividad sísmica registrada y sentida
La sismicidad muestra una cobertura amplia del territorio nacional y áreas oceánicas adyacentes, con una clara relación entre la ubicación de los eventos, su profundidad y los principales elementos tectónicos que controlan la deformación en Costa Rica y regiones vecinas, cita el análisis.
El informe precisa que, si se analiza el patrón espacial desde el punto de vista de la profundidad hipocentral, los sismos más superficiales se distribuyen de manera relativamente homogénea en el país, aunque con una mayor concentración a lo largo del margen Pacífico, el Caribe sur y en sectores asociados con las zonas de fractura de Panamá y Balboa. Esta sismicidad somera refleja principalmente procesos de fallamiento cortical tanto en las placas cabalgantes como en regiones oceánicas cercanas a los límites de placa.
Los sismos con profundidades intermedias (30–60 km) presentan un patrón más localizado, formando una franja con orientación noroeste–sureste que se extiende desde Nicaragua hasta Panamá, paralela a la costa Pacífica. En este intervalo destaca una zona de baja sismicidad al norte de la península de Osa, característica que ha sido documentada de manera recurrente en años recientes. Por su parte, los eventos con profundidades entre 60 y 120 km se concentran principalmente bajo el arco volcánico de Costa Rica y el Pacífico de Nicaragua, menciona el reporte de la RSN.
Fuente: Red Sismológica Nacional-UCR





