Edgar Fonseca, editor
El magistrado Orlando Aguirre anunció este miércoles que desiste de postularse a la reelección en la presidencia de la Corte Suprema de Justicia.
“He decidido no presentar nuevamente mi nombre para ocupar esta responsabilidad”, confirmó en un video difundido por el Poder Judicial.
“Hasta que ese periodo concluya, ejerceré plenamente mis funciones como presidente”, añadió.
“A partir de entonces, continuaré sirviendo al país como magistrado de la Sala Segunda”, ratiticó.
Su decisión genera expectativa de su eventual sucesor mientras el Poder Judicial afronta un ataque sin precedentes desde el Poder Ejecutivo, particularmente en las dos últimas dos administraciones.
La posibilidad que la magistrada Patricia Solano, presidenta de la Sala III, aspire al puesto que deja Aguirre generó olas negativas en Casa Presidencial este miércoles. El expresidente y ministro de la Presidencia y de Hacienda, Rodrigo Chaves, arremetió en ataques contra la magistrada, feroz crítica del exmandatario y de controversiales decisiones del Ejecutivo.
La alta fricción entre poderes de las últimas semanas, llevó a Aguirre a cuestionar las pretensiones de los ataques desde Casa Presidencial en contra de la independencia del aparato judicial, la Fiscalía y el OIJ.
El fin de semana anterior la Corte denunció un abrupto recorte presupuestario de ¢23.722 millones ordenado por el ministerio de Hacienda, encabezado por el expresidente Rodrigo Chaves, quien ha liderado la campaña contra el sector judicial. Chaves enfrenta causas en la Fiscalía General.
Independencia judicial y régimen democrático nunca pueden darse por sentados
El plazo de nombramiento de Aguirre vencía este 26 de agosto, fecha en que debía comunicar si optaría por la reelección.
“Me correspondió presidir la Corte en un tiempo exigente en el que el Poder Judicial tuvo que aprender a explicarse ante la sociedad y a defender con claridad el lugar que la Constitución le asigna”, destacó Aguirre.
“Estos años –alertó– me enseñaron que la independencia judicial y el régimen democrático nunca pueden darse por sentados”.
“Cada generación debe defenderlo frente a los desafíos de su tiempo”, desafió.
Reconoció las transformaciones que enfrenta el Poder Judicial. “Tendrá que ser más célere, más cercano, más comprensible y más abierto. Tendrá que aprovechar responsablemente nuevas tecnologías e incluso la ciencia de procesos y encontrar nuevas formas de servir a una sociedad que cambia”, retó.
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