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¡Viva la democracia! Solo sí se defiende…

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¡Felicitaciones Costa Rica!

Edgar Fonseca, editor

Esa maravillosa jornada de fervor democrático protagonizada ayer jueves por decenas de miles de compatriotas desde la Plaza de la Democracia y desde las calles de todo el país, solo tendrá sentido en nuestro devenir republicano si mantenemos firme y activo, desde cualquier rincón, el compromiso con el respeto a la institucionalidad, sus pesos y contrapesos, la división de poderes, y el Estado de derecho.

El cáncer del populismo autoritario penetró nefasto nuestra sociedad, campea en Zapote, pretende avasallar en la Asamblea Legislativa e intenta el zarpazo contra el Poder Judicial.

Extirparlo no será nada fácil.

Pero jornadas como las de ayer nos llenan de esperanza.

De esperanza frente a este clima de intolerancia, de polarización, de confrontación, de aguda parálisis política en que el chavismo ha sumido el país por los últimos cuatro años y en la continuidad caricaturesca en el gobierno.

Esperanza frente a ese clima de irrespeto y desafío al orden constitucional hasta la temeridad de lanzar la especie de un “golpe de Estado judicial”. 

Frente al ataque y deslegitimación del Poder Judicial, la Corte Suprema, la Fiscalía , el OIJ y la Contraloría General.

Frente a la vorágine del trato soez, grosero, vulgar que se propaga un día y otro desde la Casa Presidencial donde no hay adversarios sino enemigos.

Frente a la cooptación de ministerios, entidades, municipalidades, alcaldías. De sometimiento y adocenamiento de jerarcas.

Esperanza porque en esta oscura coyuntura republicana una alianza legislativa opositora demócrata asume una tarea titánica de defensa de nuestras instituciones.

Porque ese Poder Judicial bajo ataque se convierte en un bastión democrático fundamental pese al chantaje oficialista.

Porque un Fiscal General, amenazado, asume digna y gallardamente su misión. “Ni un paso atrás” le gritaba, a su paso, la multitud blanco, azul y rojo.

Esperanza, en fin, porque cada uno de los que sumaron con su presencia y a la distancia hicieron reverdecer esa savia democrática que ha hecho de esta nación un modelo global.

Qué la jornada de ayer no sea pasajera.

Qué se convierta en el aguijón de vigilancia y protección de nuestra democracia ante la arremetida autoritaria.

Solo sí y con ese compromiso podremos superar la gravísima amenaza que nos acecha.

Es el legado que merecen las presentes y futuras generaciones.

¡Sí se puede!

¡Democracia, sí!

¡Dictadura, no!

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