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Ligan a Mossack con escándalo en Brasil

La más importante operación anticorrupción en la historia de Brasil ha identificado, al menos, 19 sociedades de distintas jurisdicciones –incluida la de Panamá– que habrían sido utilizadas para el lavado de activos, fraude y esquemas de corrupción. Los fiscales brasileños han emprendido acciones contra la representación de Mossack Fonseca en Brasil, mientras que su gerente, María Mercedes Riaño, se presume que esté en Panamá, destaca un informe del diario La Prensa de Ciudad Panamá.
La firma panameña, añade el diario, con oficinas en 42 ciudades del mundo, constituyó sociedades, muchas de las cuales fueron usadas por Odebrecht para pagar coimas en Suiza, a través de cuentas bancarias. Por este caso, precisamente, su expresidente Marcelo Odebrecht paga una condena de 19 años de cárcel. También operarios de esquemas de lavado utilizaron sus sociedades ‘offshore’ como vehículos para actividades criminales.

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WhatsApp es más seguro

SAN FRANCISCO, CA - FEBRUARY 19: The Facebook and WhatsApp app icons are displayed on an iPhone on February 19, 2014 in San Francisco City. Facebook Inc. announced that it will purchase smartphone-messaging app company WhatsApp Inc. for $19 billion in cash and stock. (Photo illustration by Justin Sullivan/Getty Images)

Facebook anunció que el sistema de mensajería instantánea WhatsApp ahora cuenta con un sistema de cifrado de punto a punto que brinda seguridad y privacidad a las comunicaciones entabladas en la plataforma, dice el diario  El Tiempo de Bogotá.

WhatsApp es usado por un billón de personas en todo el mundo, informa el sitio wired.com.

 

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Destapan ejecución de zar antidrogas

Al zar antidrogas de Honduras  lo mandaron a matar desde la Policía Nacional, reveló en un informe especial el diario La Prensa de San Pedro Sula.

El retrato hablado de uno de los sicarios que asesinó al general Julián Arístides González Irías, el 8 de diciembre de 2009, es el enlace que vincula a 25 policías, entre agentes y oficiales, con su muerte, añade dicho medio.

“La lapidaria conclusión” –cita La Prensa- “aparece en un informe confidencial que ha permanecido engavetado y del que nadie se ha atrevido a hablar pese a que identifica a oficiales de alto rango que siguen ocupando posiciones en el engranaje policial”.

El informe confidencial, al que tuvo acceso el diario señala que en el crimen del general González participaron agentes de Tránsito que tenían la misión de dar vía en la ruta del entonces titular de la Dirección Nacional de Lucha contra el Narcotráfico (DLCN)”.

El caso tiene bajo conmoción a Honduras. El presidente Juan Orlando Hernández  no descartó disolver a la Policía Nacional tras trascender la conspiración contra el zar antidrogas.

 

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La filtración del escándalo

“Todo comenzó hace poco más de un año en una luminosa oficina en lo alto de un edificio de la calle Hultschiner en Múnich, Alemania, donde está la sede del diario Süddeutsche Zeitung. Allí trabajan los periodistas Bastian Obermayer y Frederik Obermaier, quienes recibieron una filtración con millones de documentos confidenciales de Mossack Fonseca, una firma legal poco conocida pero muy poderosa, fundada en Panamá en los años 70, que tiene sucursales en Hong Kong, Miami, Zurich y otros 35 sitios del mundo.

El bufete panameño es una de los mayores creadoras de empresas fachadas y estructuras corporativas que se pueden utilizar para ocultar al verdadero propietario de bienes y fortunas, dice un informe del periodista Ronny Rojas de la cadena Univisión.

Añade: “Los reporteros de Süddeutsche Zeitung no tuvieron contacto personal con la fuente que les ofreció la información. Todas las comunicaciones se hicieron a través de un chat encriptado. Tampoco pagaron por obtener los archivos.

“La filtración contenía miles de correos electrónicos enviados a través de las oficinas de la firma panameña, acompañados de millones de documentos: escrituras legales, certificados bancarios, copias de cheques, pasaportes, declaraciones juradas, tarjetas de identidad, títulos de propiedad, facturas y una infinidad de correspondencia confidencial que revela la maraña legal que usan miles de personas alrededor del mundo para mover u ocultar su dinero y bienes por medio de paraísos fiscales y sociedades de papel”.

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Lea también: The Guardian: una guía sobre la mayor filtración de datos de la historia.

Además: BBC informa que el Bufete Mossack Fonseca de Panamá mantuvo entre sus clientes a 33 individuos o empresas sujetas de sanciones internacionales, entre ellas por el Departamento del Tesoro de EE.UU.

 

 

 

Eduardo Ulibarri se defiende

Eduardo Ulibarri, reconocido periodista y diplomático costarricense, mencionado por el Semanario Universidad de San José, con una empresa vinculada al escándalo “Panamá Papers”, se defendió en su sitio Facebook y advirtió que “no se justificaba incluir el caso y los nombres asociados a él –incluido el mío– en una publicación cuya portada dice “Dólares ticos en los paraísos”. Era como poner una naranja fresca en un saco de papas podridas y sugerir que son lo mismo”.

“Universidad no solo enlodó gratuitamente, y a sabiendas, a personas honorables que nada teníamos que ver con el fondo del asunto; también degradó una investigación de gran importancia para combatir la evasión y los paraísos fiscales, que merecía un tratamiento profesional y ético; más aún, violentó prácticas elementales del periodismo”, enfatizó.

Ulibarri titula su defensa: Las distorsiones de “Universidad” y dice:

“Tras leer la edición de hoy del semanario Universidad y escuchar a Ernesto Rivera, director, y a Álvaro Murillo, periodista, en el programa Hablando Claro, de Vilma Ibarra, quedan en evidencia tres cosas que me conciernen directamente:
1. Un fideicomiso creado en Panamá por la Corporación Aldesa, como preludio de un proyecto de desarrollo inmobiliario en Costa Rica, fue legal, estuvo apegado a la ética y en ningún momento intentó evadir al fisco. Esto se da a entender, pero no se dice explícitamente, en dos de las publicaciones que aparecen en el semanario y fue reconocido explícitamente por Rivera y Murillo en el programa.
2. Quienes estuvieron relacionados con la creación de ese fideicomiso, o quienes fueron inversionistas en él, actuaron ética y legalmente.
3. Yo estuve entre esas personas, como miembro de la junta directiva de Aldesa.
Por tanto, no se justificaba incluir el caso y los nombres asociados a él –incluido el mío– en una publicación cuya portada dice “Dólares ticos en los paraísos”. Era como poner una naranja fresca en un saco de papas podridas y sugerir que son lo mismo.
Si, a pesar de lo anterior, se decidió seguir adelante, al menos debieron distinguir entre distintos hechos y protagonistas.
Por desgracia no fue así. Más bien sucedió lo contrario:
En su nota “sombrilla”, aparecida en las páginas 10 y 11 del lunes, y divulgada digitalmente el domingo, Universidad menciona, entre “los nombres” de costarricenses que “aparecen” en los archivos del bufete panameño Mossak Fonseca, el mío, como si fuera parte de los evasores, cosa que sabían no era así. Lo mismo ocurrió con los de otros que actuaron legal y éticamente.
Es decir, para el semanario cualquier persona que apareciera nombrada en cualquier documento de los 11 millones hackeados a ese bufete, formaba parte de la misma categoría. Y en el contexto de la publicación solo hay una: los evasores.
En las publicaciones que aparecen en las páginas 12 y 13 y, sobre todo, la 26 y 27 de Universidad, hay razonables aclaraciones sobre la naturaleza del proyecto de Aldesa. Leídas con enorme atención permiten concluir que se actuó correctamente.
¿Por qué, entonces, poner en el mismo canasto a naranjas sanas y papas podridas?
He aquí una pregunta clave. Barajo muchas hipótesis como respuesta. Por desgracia, ninguna tiene relación con el buen periodismo; tampoco con la ética, y menos aún con la buena intención.
Universidad no solo enlodó gratuitamente, y a sabiendas, a personas honorables que nada teníamos que ver con el fondo del asunto; también degradó una investigación de gran importancia para combatir la evasión y los paraísos fiscales, que merecía un tratamiento profesional y ético; más aún, violentó prácticas elementales del periodismo.
Me duele y lo lamento”.