La bloguera disidente cubana Yoani Sánchez narra las 30 horas que pasó en manos de sus carceleros en Bayamo.
Su delito, tratar de cubrir periodísticamente el juicio a un joven político español involucrado en el accidente en que murió el también disidente Osvaldo Payá.
La asediaron. La hostigaron. La intentaron desnudar. La sometieron a una persecución al estilo de Pablo Escobar.

Así lo relata en E País de Madrid: “Lo primero fueron tres mujeres uniformadas que me rodearon y me quitaron el móvil. Hasta allí era una situación confusa, agresiva, pero todavía no tenía visos de violencia. Después, esas mismas fornidas señoras me introdujeron en un cuarto e intentaron desnudarme. Pero hay una porción de uno mismo que nadie puede arrancarnos. No sé, quizás la última hoja de parra a la que nos aferramos cuando se vive bajo un sistema que lo sabe todo sobre nuestras vidas. En un mal y contradictorio verso quedaría como “podrás tener mi alma… mi cuerpo no”. Así que me resistí y pagué las consecuencias”.

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