El reportero Alvaro Murillo del diario La Nación de San José, Costa Rica, logra una exclusiva en un penal de la Florida donde permanece un ciudadano costarricense sentenciado a la pena de muerte. Inusual conversación con Terence Valentine sentenciado por haber asesinado a la pareja de su exesposa, Libia Romero, y secuestrado a esta en 1988. Aunque sobre Ferdinand pende la pena capital, sus alegatos y apelaciones han postergado su ejecución que puede darse en cualquier momento. Bien reporteada, escrita y plasmada, la conversación capta la atención del lector de principio a fin, como ocurre con los buenos trabajos periodísticos. Relata el reportero: “Va atado de pies y manos, con un candado y una cadena que le rodea la cintura por encima del uniforme anaranjado que identifica a los condenados a pena capital en esta prisión al norte de Florida, uno de los 32 estados que aún aplica este castigo.Camina despacio vigilado por Lee, el custodio de turno que nos acompañó durante los 100 minutos de entrevista en la mesa grande de un salón limpio, en mitad de la cárcel, donde hay otros 403 condenados a muerte. Dentro de cuatro días habrá uno menos, pues ejecutarán a un preso llamado John Errol Ferguson . Valentine , este hombrón de 64 años, 1,88 metros y 120 kilos, es el único costarricense aquí. Nacido en Limón y criado en San José, residió en Nueva Orleans y lleva 24 años viviendo aquí en Raiford, un pueblo de menos de 200 habitantes (los reos no cuentan en el censo).Aquí morirá, según una sentencia de setiembre de 1994 que lo señala como culpable de asesinar –en 1988— a Ferdinand Porche, la pareja de su exmujer, Libia Romero, y por haberla secuestrado a ella. No lo han matado por las apelaciones y por los tiempos lentos que corren en estos casos”. Recomendación de la semana de Puro Periodismo.