Presiones a diarios y reporteros. Órdenes oficiales de destruir materiales. El manejo de material informativo ultrasecreto, filtrado de los cuerpos de seguridad, se torna escabroso para algunos medios y periodistas en Gran Bretaña. El más reciente ejemplo: The Guardian a uno de cuyos editores el gobierno británico le ordenó destruir material sensible para la seguridad nacional, detalla un amplio análisis de BBC Mundo. Añade: “Charlie Beckett, autor del libro “Wikileaks, las noticias en la era de las redes” y director del Centro Polis sobre Periodismo y Sociedad delLondon School of Economics, señala que “es claro que funcionarios estadounidenses y británicos, luego de la tortura de WikiLeaks y Assange, están perdiendo la paciencia con los soplones y sus cómplices en el nuevo periodismo”.”Sea cual fuere la verdad sobre el programa de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU., es evidente que los servicios de seguridad están extendiendo los límites de lo que pueden hacer con nuevas tecnologías para aumentar la vigilancia. Y también están buscando reducir el escrutinio por parte de los periodistas”. Para todo profesional en la comunicación, vale la pena leer dicho artículo y sacar conclusiones en esta era de trepidantes destapes de documentos clasificados  y sensibles tras los casos de Wikileaks y Snowden, recomienda Puro Periodismo.

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