La liberación del general Rubén Darío Alzate por parte de guerrilleros de las FARC, en la abandonada región del Choco, le da un respiro al proceso de paz en Colombia, tras dos semanas de tensión e incertidumbre. El sorpresivo abrazo a Alzate por el jefe guerrillero Pastor Alape, quien se encontraba en La Habana y viajó a la zona del secuestro, desata más interrogantes, destaca la revista Semana.

 

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