¿Qué razones éticas valoraron los editores de New York Magazine para crear el informe con las 35 mujeres que dicen haber sido víctimas de abusos del comediante Bill Cosby? ¿En qué momento decidieron ir adelante con el reportaje? ¿Tomaron en cuenta el hecho de que Cosby no enfrenta ningún cargo judicial? ¿Buscaron su versión?

Estas y otras interrogantes, de carácter ético, periodísticas y de diseño, sobre la explosiva portada del New York Magazine planteó Al Tompkins, experto del Poynter Institute, centro dedicado al análisis de medios en St. Petersburgo, Florida, a Lauren Starke, directora de relaciones públicas de la revista.

Starke sostiene, en una entrevista vía e-mail, que la publicación está apegada a cánones éticos.

Añade Tompkins en su post: ”

-No hay duda de que tenían que enfrentar algunos problemas éticos, es decir, dar voz a las acusadoras de un hombre que no ha sido acusado. ¿Cómo razonar a través de esa decisión? ¿Hubiesen tomado la misma decisión si las mujeres no hubieran estado dispuestas a ser nombradas ?

-Esta historia sólo fue posible debido a que estas 35 mujeres se dieron a conocer públicamente. Hicimos todo lo posible para llegar a los abogados y representantes de prensa de Cosby y tener sus comentarios.

-¿Qué efectos espera a largo plazo de este proyecto? ¿Tiene implicaciones más allá de Cosby ?

-Ciertamente, esperamos que esta historia dé a las mujeres el coraje de presentarse, y se profundice en la discusión acerca de la violación.

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