“Una prisión fantasma, limpia, con pintura fresca, y arbolitos recién plantados donde el silencio era el protagonista” recibió ayer al Papa Francisco en la peligrosa ciudad de Juárez en su último día de gira por México, narra una crónica del diario El Universal.

El Papa visto el Centro de Readaptación Social 3 de Juárez que en el pasado fue escenario de violentos motines con saldo de decenas de muertos, como acaba de ocurrir en la prisión Topo Chico, Nuevo León, donde murieron 49 reclusos, dice el diario.

Lo recibieron 700 reos, hombres y mujeres, bendijo una capilla y dejó un crucifijo de cristal. Solo 30 hombres y 20 mujeres pudieron pasar a saludar al papa a quienes otros reclusos dedicaron rancheras mientras permaneció en el penal.

 

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