Brasil entero se estremeció con la detención temporal del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en medio de un operativo de un grupo especial de la Policía Federal (PF) y la Fiscalía, destinado a investigar y a detener a indiciados en el escándalo del Lava Jato, tras el descubrimiento de sobornos a políticos y empresarios usando recursos de Petrobras, dice una crónica de El Tiempo de Bogotá.

Añade: “Una delación negociada, la del exministro de la Casa Civil Delcidio Amaral, fue la que más terminó salpicando al exlíder sindical metalúrgico, al igual que a la actual presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en un supuesto entramado de sobornos con capitales de la petrolera estatal.

Según las investigaciones, Lula habría recibido alrededor de 8 millones de dólares entre pagos por conferencias, viajes y regalos, incluida la lujosa remodelación –cortesía de la empresa Odebrecht– de dos predios de los que niega su propiedad: un apartamento tríplex en Guarujá, en el estado de São Paulo, y una lujosa casa en Atibaia, también en el mismo estado”.

La presidenta de Brasil Dilma Rousseff  visitó la tarde del sábado por más de una hora al expresidente Lula, informa Oglobo.globo.com. Rousseff se mostró disconforme con la acción contra Lula pues dijo que este se ha ofrecido a colaborar de manera voluntaria en el esclarecimiento de los hechos.

 

 

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